CÍRCULO DE SANACIÓN
El círculo es un sistema de sanación, un camino de sabiduría ancestral, una filosofía práctica, una disciplina espiritual y una forma de vida. Se estima que tiene entre cuarenta y veinte mil años de antigüedad.
Surgió en diferentes partes del Planeta (en todos los continentes) y no fue ni es exclusivo de ninguna etnia en particular. Se ha practicado y se practica en diversas regiones geográficas y climáticas y en zonas de variada densidad de población.
Tantos años y tantas culturas han dado lugar a una gran diversidad de tradiciones estas comparten una cosmovisión, una búsqueda, y una forma de relacionarse con la vida y el medio ambiente.
Todo es energía
En el Universo todo está conectado
El Universo tiene un aspecto material y otro Espiritual
El aspecto Espiritual crea el material.
El aspecto Espiritual no está separado del material, aunque lo percibamos como separado.
Podemos experimentar las conexiones y comunicarnos con todas las cosas
Podemos aprender, obtener ayuda, sanación y guía de los elementos de la naturaleza
Podemos acceder en forma consciente y deliberada al plano Espiritual para conectar con fuentes de Amor, Poder y Sabiduría y co-crear nuestra experiencia de la realidad
Podemos comunicarnos con la naturaleza y el mundo Espiritual a través de experiencias directas, simbólicas y/o intuitivas
Los cuatro pilares de la práctica
Para comprender cómo se realiza la diferenciar cuatro fases o aspectos, que denominaremos pilares. Si bien se describen por separado, porque cada uno constituye un procedimiento específico, en realidad se hallan en constante interacción, son interdependientes y su práctica transcurre en un proceso circular. Proceso circular en el sentido de que una vez realizados los cuatro pasos, el proceso suele enriquecerse con un nuevo ciclo a partir del anterior. Por otra parte, el orden de estas fases es dinámico y variable, de manera que no siempre es necesario seguir la misma secuencia.
Los pilares son:
Establecer el objetivo o propósito
Construir la energía o el poder
Limpiar o liberar el camino
Conectar con fuentes de ayuda
1.-Establecer el objetivo o propósito:
Establecer el objetivo o propósito es definir qué queremos lograr en el presente y/o para qué vamos a realizar una práctica en particular.
Los propósitos pueden ser amplios y generales o concretos y específicos. Incrementar el nivel de energía, crecer espiritualmente, armonizarse, lograr bienestar, paz, tener más confianza, serían ejemplos de propósitos generales. Los propósitos concretos se definen en forma más acotada y precisa. Ejemplos de estos serían: tener más energía disponible para correr un rato a las mañanas, tener actitudes más amables con alguna persona en particular, resolver un conflicto determinado, valorar algo en especial, relajarse antes de dormir, dar el siguiente paso en el desarrollo de una habilidad o destreza.
Si bien desde la perspectiva espiritual estas precisiones no serían necesarias, puesto que el Espíritu todo lo sabe, para el resto de nuestro ser, o sea nuestro aspecto físico, emocional y mental la especificación es de gran ayuda.
Definir qué queremos alcanzar no implica “garantizar” resultados, porque las cosas no siempre se desenvuelven en tiempo y forma de acuerdo a nuestros criterios, deseos, y expectativas personales, sino que se desenvuelven de acuerdo a las vibraciones del espíritu.
Establecer un propósito es definir hacia dónde queremos ir y cómo vamos a responder a nuestras circunstancias, qué queremos cambiar y transformar en relación a nuestra experiencia de la realidad, qué queremos ser, hacer o pensar. Implica definir una dirección y hacer todo lo que se requiere para llegar allí.
2.- Construir el poder o la energía
odos los seres humanos somos energía. La energía es vibración, movimiento. El poder es la capacidad de dirigir la energía hacia algún objetivo.
Incrementar la energía quiere decir aumentar la vibración o el movimiento, en cualquiera de los niveles de expresión: físico, emocional, mental y espiritual. Incrementar el poder significa aumentar nuestra capacidad para dirigir en forma consciente y voluntaria la energía hacia un objetivo determinado.
Cuanta más energía le damos a algo, mayor será su despliegue. Cómo le damos energía? Fundamentalmente a través de la atención y la intención. Pero además de energía, necesitamos poder, o sea ser capaces de conducir esa energía hacia una meta. Cómo dirigimos la energía? Básicamente a través de los procesos de elección. Qué elegimos? Elegimos por ejemplo, el valor que tienen las cosas para nosotros, su importancia y su significado. Elegimos también nuestras intenciones, acciones, pensamientos e imágenes como así también las técnicas o métodos más adecuados para alcanzar nuestros objetivos y transformarnos.
3.-Despejar el camino
Esta es otra parte fundamental de nuestra práctica: liberar el camino de bloqueos e interferencias para que la energía y el poder puedan fluir adecuadamente.
Cuáles son los bloqueos fundamentales? Sintéticamente podemos decir que:
A nivel físico: el exceso de tensión muscular
A nivel emocional: los miedos, la ira y la culpa
A nivel mental: los conflictos, dudas y confusiones
A nivel espiritual: la falta de fe y confianza
Qué ayuda a liberar estos bloqueos?:
A nivel físico: la relajación
A nivel emocional: la aceptación y la calma (sanar el miedo, la ira y la culpa)
A nivel mental: la decisión o elección (resolver conflictos, dudas y confusiones)
A nivel espiritual: conectar con la Fuente
4.- Conectar con fuentes de ayuda
El círculo busca integrar la experiencia espiritual en el mundo material. No busca trascender el mundo físico, sino armonizar nuestra relación con él y experimentar ambos mundos (espiritual y material) como dos aspectos integrados de una misma Realidad. El mundo material es el aspecto manifestado y el mundo espiritual el aspecto invisible e inmanifestado.
Todo lo que existe en el planeta tiene su contrapartida espiritual, con la que podemos conectar, intercambiar energía e información. En el mundo espiritual existen además espíritus, energías o fuerzas de ayuda con las que el practicante puede interactuar. Estas energías o fuerzas nos brindan guía, conocimiento, enseñanzas, protección y ayuda permanente en nuestras vidas, aún cuando no siempre somos conscientes de ello. Podemos conectar en forma consciente y deliberada para buscar orientación, sanación, amor, poder y sabiduría.
Las fuerzas espirituales colaboran incondicionalmente con nosotros, nuestros propósitos, crecimiento y desarrollo; responden a nuestras preguntas y pedidos. A través de la práctica aprendemos a escuchar e interpretar sus respuestas.
Los elementos que solemos colocar en los altares de los círculos son:
• El elemento aire, representado por incienso, plumas….
• El elemento fuego, representado por las velas
• El elemento agua, representado por aceites o agua bendecida
• El elemento tierra, representado por plantas, flores, piedras….
SIMBOLOGÍA DEL CÍRCULO
Un círculo se cierra sobre sí mismo, y por ello representa la unidad, lo absoluto, la perfección. Es símbolo del cielo en relación con la tierra, de lo espiritual en relación con lo material. Por ello se le relaciona con la “protección” y, así, tenemos los círculos mágicos, los anillos de poder, las coronas reales o los cinturones que nos hacen invisibles.
Si bien el círculo representa el cielo, lo celestial, Dios o el alma, se usa en lo terrenal como representación de la perfección de Dios en la tierra, de su manifestación arquetípica en la materia.
Todas las culturas que han existido en nuestra historia nos han legado su experiencia más íntima a través del lenguaje simbólico. Relacionarse con el mundo espiritual, y sintetizar esa mística relación con la vida a través del símbolo, es fundamental para el encuentro entre lo divino y lo humano.
Un símbolo es la expresión -bajo la forma de una imagen- de una idea o concepto, emoción o sentimiento espiritual, signo eterno de nuestra humanidad y de nuestra pertenencia a un todo sagrado mayor que nosotros mismos.
De esta manera, para simbolizar un círculo que protege a algo o a alguien, dibujamos este mismo círculo con un punto en su centro, el cual representa la individualidad, el ser, el alma –según Carl Jung-. Es el símbolo del oro en la Alquimia, y del Tao, el poder supremo en el Taoísmo. El Círculo es un punto extendido.
La redondez es sagrada por ser la forma más natural. Es la forma que contiene a las demás formas, el “Huevo Cósmico”, la eternidad.
El círculo se ha usado en ritos de diversa índole como estabilizador, cohesionador del alma y cuerpo, protector, unificador, sellador (…) de ahí el uso de cordones de defensa alrededor de ciudades, templos y tumbas; el uso de sortijas, anillos, collares, cinturones (…) como elemento talismánico, de unión –matrimonio– y de poder sobrenatural, así como los escudos y brazaletes de los guerreros como su elemento protector.
El Círculo representa el poder masculino en su lectura subjetiva, la chispa de la vida, pero en su lectura más objetiva representa el poder de lo femenino, receptivo, la matriz de la Creación. Por ello es la divinidad manifestada, cuya creación se regula y se ordena, el Alfa y el Omega del Cristianismo.
Coincide asimismo con la naturaleza hombre-mujer del ser humano, en la que arquetípicamente el hombre ha representado la protección –padre-, el portador de la corona –rey-, la chispa de la vida –simiente-, y la mujer representa el acogimiento y el hogar –madre-, la receptividad, matriz o base –útero y óvulo-, y en la que mejor se representa el círculo por sus redondeces físicas, siendo en sí misma un reflejo de La Tierra -que nos acoge a nosotros como una Gran Madre- acogiendo también en algún momento de su existencia una o varias vidas en su interior.
ELEMENTOS DEL CÍRCULO SANADOR
Las antiguas tradiciones entienden la salud de forma holística. La sanación aborda la enfermedad en todos sus aspectos: físico, mental, emocional y espiritual.
En la eterna sucesión de los ciclos, los elementos se agrupan en un equilibrio dinámico, el kosmos, hasta que, acabado su periodo de existencia, el equilibrio se rompe, los elementos se disuelven en el kaos... y todo empieza de nuevo.
Así, para la cosmología y la medicina tradicionales, tanto en Oriente como en Occidente, todos los seres están conectados por flujos de energía que los generan, les confieren características propias y los relacionan entre sí.
¿CÓMO RECUPERAR EL FLUJO NATURAL DE LOS ELEMENTOS EN TU VIDA DIARIA? Cada elemento es un tipo de gasolina que tú necesitas. Puedes estar bajo o casi vacío de uno o más de los elementos, momento en el que no estarás sano o feliz. Y si es el elemento de tierra que te estás perdiendo, entonces también estarás exhausto y desasociado. En el pasado podías salirte con la tuya viviendo dentro de tu coche, y no sufrir mucho. Hoy con nuestro campo energético que empieza a desconectarse de la dimensión física de la Tierra, si no tenemos suficiente contacto con la naturaleza, sufrimos, especialmente por agotamiento.
Algunas prácticas cotidianas pueden dirigir nuestra atención hacia los cuatro elementos terrestres para integrarlos como fuente de salud.
1. Toca la tierra
Busca cada día momentos para entrar en contacto con la tierra: camina descalza por el césped, la arena, sobre guijarros o, incluso, la escarcha. Así descargas la electricidad estática acumulada en tu cuerpo y tomas contacto con las energías de la Tierra.
2. Tonifícate con agua
Añade a tu ducha diaria un toque de naturaleza: coloca pequeñas piedras pulidas en el suelo de la bañera y acaba las duchas con unos instantes de agua fría en la medida en que puedas aguantarla. De este modo tonificas el sistema termorregulador y haces que la piel y los músculos reaccionen.
3. Date baños de sol... y de luna
Se pueden tomar baños de sol en cualquier estación del año, procurando que en verano sea por la mañana y al caer la tarde; y en invierno, a mediodía.
4. Respira conscientemente
Dedica unos minutos a tomar consciencia de tu respiración: toma el aire lenta y profundamente, retenlo unos instantes y deja que salga despacio.
Ralentizando la respiración también provocarás una disminución en la frecuencia cerebral, lo que te ayudará a relajarte.
La teoría de los cuatro elementos es muy antigua (por ejemplo, en china se desarrolló en el segundo milenio antes de Cristo) y se originó debido a la observación de la naturaleza. La gente se dio cuenta de que se podía hacer un ciclo de creación o destrucción con las cuatro cosas básicas de las que dependía para poder sobrevivir: el aire para respirar, el agua para beber, el fuego para calentarse y la tierra para comer. Si alguna de esas cuatro cosas faltaba el equilibrio y el ciclo se rompían dando lugar a la muerte. Durante la Edad Media, se recoge el pensamiento aristotélico, y son los alquimistas los que nos hablan de los cuatro elementos en relación: el Fuego con el Oro, el Aire con la Plata, el Agua con el Mercurio y la Tierra con el Plomo. Es sumamente interesante asimismo la unión que hacen de estos cuatro elementos cósmicos con cuatro elementos o cuatro cualidades psicológicas encerradas en el ser humano: el Fuego relacionado con el Saber, el Aire con el Osar, el Agua con el Querer y la Tierra con el Callar.
Así, al hablar del Elemento Tierra nos referimos a todos los principios “sólidos”, estables, consolidados, firmes o coagulantes, tanto en niveles físicos, emocionales, mentales o espirituales. El Elemento Agua a todos los principios “acuosos o líquidos”, fluidos, fluyentes, adaptables e, incluso, solventes. El Elemento Aire se refiere a todos los principios “gaseosos”, informes, expandibles, sutiles y volátiles. Al referirnos al Fuego entendemos con él a todos los principios “ígneos y energéticos”, tales como la electricidad, por ejemplo; el fuego también representa la expansión, la energía, la vitalidad, el furor y la vitalidad.
Si esto es bueno para el hombre, para la Madre Tierra que es la entidad que alberga al hombre, representará la vida…Por ello, cada vez que realizamos un círculo de sanación, los cuatro elementos están representados.
LEYENDA SOBRE EL CÍRCULO:
Al principio de los tiempos, el Creador sentó a sus criaturas en un círculo sobre la Madre Tierra y le contó a cada raza acerca de sus responsabilidades individuales y sus roles en el gran círculo sagrado de la vida. Las enseñanzas sagradas fueron divididas en cuatro partes iguales y se entregó cada una a una tribu diferente. Las cuatro tribus fueron entonces enviadas en las cuatro direcciones, cada una con un conocimiento especial.
A la gente Amarilla se le confió el Espíritu, y su elemento fue el Fuego. A la gente Negra se le comisionó el Alma y su elemento fue el agua. La gente Blanca aprendió sobre la Mente, y su elemento fue el aire. Y a la gente Roja se le entregó el Cuerpo y su elemento fue la tierra.
A cada raza se le dio entonces un cuarto de la verdad de la creación. Pero a medida que el tiempo pasó, olvidaron que su conocimiento estaba incompleto. Cada uno pensó que su conocimiento era la totalidad de la verdad, y entonces, pelearon entre ellos.
A la gente Blanca les habían dicho que tenían como misión especial aconsejar a otras razas y reunirlas en Concilio. En tres periodos previos se le había encomendado esta misión a diferentes razas, pero todas habían abusado de este privilegio y el Creador había destruido a todas las gentes con sus poderes. Los volcanes destruyeron al mundo después del periodo del fuego. Una edad de hielo destruyó al mundo luego del periodo de tierra. Un diluvio vino después de un periodo de agua, y ahora llega el periodo de aire. A la gente Blanca se le dijo que el conocimiento de la Mente es muy poderoso y que deben ser muy cuidadosos si no quieren que el mundo sea destruido por aire.
Lamentablemente, la gente Blanca olvidó la advertencia del Creador, y a medida que viajaban por la tierra, en lugar de hacer concilio con las otras razas e incorporar los otros cuartos del conocimiento para formar una verdad entera, usaron el poder de la mente para dominar a las otras razas.
Fueron a la gente Amarilla y les llevaron la adicción al opio para esclavizarlos en lugar de aprender acerca del Espíritu. Fueron a la gente Negra y los encadenaron y esclavizaron en lugar de aprender acerca del Alma. Cuando llegaron a América, trajeron a las gentes Amarillas y Negras como esclavos y comenzaron a conquistar a la gente Roja. No intentaron aprender acerca del Cuerpo y el cuidado de la tierra, que eran los conocimientos de la gente Roja, sino que trataron de destruirlos. Y seguramente, en nuestra época, la destrucción de las selvas que producen oxígeno y hábitat, la contaminación con combustibles fósiles, y la destrucción química de los océanos y la capa de ozono, conducirá a la destrucción de este mundo por la contaminación del aire - el elemento que representa el saber de la gente Blanca, la Mente.
La gente de la Mente cree que su conocimiento es todo lo que se necesita. Por eso destruyen el Cuerpo de la Madre Tierra e ignoran al Espíritu y al Alma. Sin embargo, aún podemos reparar el círculo de la Vida y restaurar el balance de la tierra. Lo podemos hacer construyendo círculos sagrados y viviendo las enseñanzas de su Medicina.
"Con constancia y paciencia se avanza cada día en el resurgir de una nueva era".
Los hijos y las Hijas del Amor.
Gracias por Ser, por Estar, por Compartir, por Colaborar en el Amor y la Gratitud




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