Nuestro Espejo



¿Por qué nos es tan difícil conocernos?

Somos el producto de una reeducación social severa, desde niños nos han inculcado normas sociales antinaturales, que derivaban del gobierno político que regía en el país. Estas normas políticas y a veces también religiosas están encaminadas a la sumisión y dependencia del ser humano a sus antojos. Tanto las religiones como los gobiernos gubernamentales limitan y castigan el libre pensamiento y cada día más la libertad de ser.

Son años constantes y diarios de reducación de la esencia pura e inocente de un niño. Será el mismo tiempo que debemos emplear en deshacer el entuerto. Por eso perdemos la paciencia cuando no vemos resultados inmediatos.

Y lo más costoso es que esa vuelta a la confianza y autoestima de niño o niña, se condiciona con lo que vivimos en la actualidad en esa sociedad, con la cual queremos vivir en sintonía con nosotros y que choca constantemente. Choca con sus principios de masa, choca con otras seres ya adaptados y resignados, choca con las leyes y normas establecidas, choca con la filosofía, choca en general con todo. Pero con quien más choca es con nosotros mismos. Esa es la primera barrera. NOSOTROS

Cuando nos encaprichamos con algo, y nuestro ego cree que es imprescindible para nuestro bienestar, nos tiramos de cabeza, por encima de todo y de todos hasta conseguirlo. Pero conocernos a nosotros mismos requiere ver al ego desnudo. Y eso es un pecado capital. Es la razón por la cual somo nosotros mismos los saboteadores. Se convierte en una lucha.

En las luchas hay vencidos y ganadores, hay resistencia y rebeldía. Es un desgaste a todos los niveles de energía, de tiempo, de ánimo… 

No estamos en guerra con nosotros, solo queremos recuperar nuestra esencia, la comunicación, la estabilidad, el equilibrio, conceptos que desde la lucha son inalcanzables, son incompatibles......¿Cómo realizarlo, entonces? 

La clave se dijo en numerosas ocasiones a lo largo de la historia: “dejar que los niños se acerquen a mí” , “los niños guardan la esencia pura de la vida” “los niños…” No se trata de ser niños, no nos confundamos, se trata de recuperar los valores perdidos:

La pureza, el asombro, la gratitud, alegría, comunicación global (referida a la no verbal y emocional), la sensibilidad.

Todo aquello que nos define y hemos opacado u ocultado.

Un padre o una madre deben de ser severos y dulces a la vez, la severidad vista desde la colocación de limites y el asesoramiento y guía, siempre basado en el amor y la dulzura, desde la paciencia y el dar siempre basado en la mesura. Porque si damos sin limites crearemos hijos egoístas, y si somos severos sin amor, nuestros hijos se irán y no querrán saber de nosotros. Un hijo criado sin la paciencia no conocerá la responsabilidad y vivirá con ansiedad. Si no asesoramos y escuchamos, nunca habrá comunicación entre hijos y padres.

Esto es lo mismo que debemos de realizar con nosotros cuando queremos conocernos. Combinar la dulzura y al amor propio con pautas constantes y disciplinarias basadas en la comprensión y el amor. Vamos a integrar a un niño rebelde y asustadizo. Precisa normas y mucha paciencia, todo ello con mucho AMOR

Cuando damos el primer paso, nos vemos reflejados y en muchas ocasiones no nos agrada lo que vemos. 

Vivimos en una pantalla creada y justificada que oculta los defectos. Y lo mismo que ocurre en sociedad, lo hacemos, multiplicado, con nosotros mismos. Hemos creado a lo largo de toda una vida un “ego”, una historia, un cuento donde, por supuesto, somos los héroes, victimas y demás personajes que hacen que la vida sea soportable. Y ahora nos tenemos enfrente desnudos, sabemos cuáles son los personajes. Y ellos no se quieren ir. Comienzan a realizar lo que aprendieron: LUCHAR

Y aquí nosotros deberemos de ser pacientes y abrazarlos, integrarlos, aceptarlos. Como dos enamorados que comienzan a conocerse y a ver sus defectos, vamos a enamorarnos de nosotros, con nuestros maravillosos defectos y grandes virtudes, pero sin mentiras, sin excusas, sin juicios. Habrá días peores, días mejores. Nos enfadaremos y también nos premiaremos.

A veces, también nos vemos reflejados en nuestro entorno, en familiares, amigos, vecinos y hasta desconocidos. Todo ayuda cuando comenzamos el viaje de retorno a nuestras esencia. 

Otras reclamamos casi hasta el enfado, lo que no sabemos o nos gustaría realizar. Por ejemplo, le pedimos a un amigo que sea sincero cuando nosotros ocultamos información, o que nos llame cuando nosotros no llamamos. Aquí la vida nos pone, una vez más el espejo de esas carencias que debemos subsanar desde la comprensión y el amor.

Cuando comenzamos a amarnos, esos seres en los que nos veíamos reflejados se transforman, porque aprendemos aceptarlos, como a nosotros mismos. Aquellos enfados y exigencias a otros de lo que no realizamos y sabemos deberíamos hacer, se convierten en tolerancia, cuando damos el paso y realizamos lo correcto, y aprendemos a dejar ir aquello que sabemos no es correcto. Empezamos a rodearnos de seres que se comportan con los misma tolerancia y respeto.

En definitiva, somos los primeros saboteadores de nuestra felicidad y reencuentro, y cambiando el sentido de la frase. SOMOS LOS PRIMEROS AUTORES DE NUESTRO REENCUENTRO Y FELICIDAD.

Abandónate a jugar con la vida, amándote, y descubriendo quien eres desde la aceptación, respeto y tolerancia, con paciencia y constancia, aprendiendo de los errores y valorando los logros

Libro:

La ley del espejo Yoshinori Noguchi

Ejercicios:

Ley del espejo

Video 2018, reflexiona sobre el Cuando y el Como de la vida. Disculpas la mala calidad.



 "Con constancia y paciencia se avanza cada día en el resurgir de una nueva era".

Los hijos y las Hijas del Amor.

Gracias por Ser, por Estar, por Compartir, por Colaborar en el Amor y la Gratitud






Comentarios

Entradas populares de este blog

Liberación

Cirujia Astral

Crisis Curativa o Crisis de Sanación