Ley del espejo



La «Ley del Espejo» dice que todo lo de fuera (las circunstancias de tu vida) es un reflejo de tu interior. Si cambias tu interior (tu forma de pensar, tus creencias y paradigmas), tu realidad cambia. La CAUSA de todo lo que experimentas y sucede en tu vida está siempre en el interior.

 La ley del espejo afirma: “El mundo exterior actúa como un espejo, reflejando tanto nuestra luz como nuestra sombra, siendo un retrato de nuestro mundo interior”.

 Si alguien nos despierta emociones desagradables, aunque no lo sepamos, probablemente, es porque de algún modo refleja algo de nosotros mismos que no queremos ver y tenemos que trabajar en ello, dándole espacio para permitirlo, sanarlo, o liberarlo.

 No obstante, los problemas solo se solucionan de raíz si modificamos nuestro estado interno, porque si esperamos que cambien los demás y las situaciones que nos envuelven, nunca nos sentiremos satisfechos. La actitud es lo que marca la diferencia y el primer paso para mejorarla es la toma de conciencia.

 Hay cuatro aspectos donde se aplica la ley del espejo: De manera esquemática:

 1) SIMILITUD, porque nos muestra nuestro lado oscuro, nuestra sombra. Para sanar esto hay que ACEPTAR

 2) EXTREMISTA: nos muestra el lado opuesto. Para sanar esto hay que encontrar el EQUILIBRIO

 3) ESPEJO, nos muestra lo que nosotros realizamos a terceros, Debemos tomar consciencia para transformarnos.

 4) IDEALIZACIÓN: nos muestra las expectativas, que no es la realidad, y debemos de ser realistas y coherentes, aceptar las limitaciones que tenemos, dejar de controlar y sobre todo no cambiar a nadie, ni nada.

 Os dejamos un enlace para descargarlo:

La Ley del Espejo

Enlace para leerlo:

La ley del espejo Yoshinori Noguchi

 Fragmento del libro: “La Ley del Espejo” de Yoshinori Noguchi:

 <<Todos los problemas que surgen en la vida ocurren para hacernos dar cuenta de algo importante. Usted no tendrá nunca ningún problema que no pueda solucionar. Usted tiene la fuerza necesaria para resolver cualquier problema, el cual ocurre para que a través de su solución usted se dé cuenta de algo importante>>

 

“¿Qué es lo que refleja este espejo de mí?”

 EL LADO OPUESTO: te perturba tener delante una persona que es todo lo contrario a ti. Este caso nos daría respuesta al ejemplo que hemos puesto al principio sobre el orden. Si eres una persona ordenada no soportas el desorden.

¿Cómo trabajarlo?:

 Busca el equilibrio.

Siendo muy rígido/a te sitúas en un extremo y desequilibrar la balanza, sin embargo, puedes equilibrar siendo un poco más comprensible y no tan duro/a contigo mismo/a, a la hora de querer tenerlo todo ordenado o bajo control. Al ser más permisivo/a con tu persona, no te generarán tanta rabia las acciones de los demás.

 Coge el papel y apunta:

 ¿Qué es lo que me estoy exigiendo? ¿Realmente es tan necesario? ¿Podría permitirme ser un poco más flexible conmigo mismo/a? ¿Si no acabo lo que debía hacer, será terrible? ¿En una escala del 1 al 10 cuánto de terrible es?

 Anota las respuestas y al acabar léelas en voz alta. Seguramente puedas encontrar un punto medio en el que te dejes algo más de margen a ti, y al resto.

 SIMILITUD: lo que te molesta es en realidad una parte tuya que no quieres ver. Es una parte oscura, como una sombra. Es algo que no quieres aceptar, y lo que se resiste, persiste.

¿Cómo trabajarlo?:

 Arroja luz a tu sombra buscando los puntos en común.

Escribe qué es exactamente lo que te está doliendo de la otra persona y luego reflexiona si tú te comportas de igual modo en otras situaciones, redactando los ejemplos al lado.

 Al verlo claramente, esa parte de ti dejará de luchar contra tu propia sombra y precisamente eso será lo que te ayude a cambiar lo que no te guste. Aunque parezca contradictorio, sin aceptación no hay transformación posible.

 EXPECTATIVAS EGOÍSTAS: sucede cuando tenemos unas altas expectativas en una situación o con una persona y empezamos a ver que no coinciden con la realidad. Es decir, hemos idealizado a alguien o a algo y al darnos cuenta de que no es como queríamos lo intentamos controlar y manipular para que cambie y se adapte a la idea que nos habíamos formado en un principio.

¿Cómo trabajarlo?

 Deja la visión egocéntrica de lado.

Da igual que des mil pataletas, te enfades, grites o llores. Hay una parte en esta vida que escapa de tu control, y esa es la que está en manos de los demás y de los factores externos.

 Anota qué es lo que esperabas de esa persona, relación o momento, y qué es lo que ha fallado. Después escribe en una columna qué era lo que estaba en tu mano modificar y qué era lo que no dependía de ti.

 Cuando te des cuenta de que de nada sirve intentar controlarlo todo, te quitarás un peso de encima, actuando solo cuando sea necesario y dejando que las cosas fluyan a su manera.

 Responsabilizarte de ti mismo y hazte cargo de lo que esté bajo tu control.

Coge toda esa energía que estás desperdiciando en intentar cambiar al otro y dirígela hacia algo constructivo y que sí que esté en tu poder, es decir, cambiarte a ti mismo y darte lo que necesitas.

 Escribe las cosas que podrías hacer tú por ti para mejorar tu vida sin que dependas de los demás y cómo podrías darte lo que esperas del otro, después, ponte manos a la obra. Es curioso, pero cuando tú mismo/a haces una transformación genuina en ti, el resto lo percibe y cambian contigo.

 CUANDO HACEMOS LO MISMO A LOS DEMÁS: Cuando te encuentras a ti mismo/a sintiéndote víctima de una persona que te está haciendo daño, y no te das cuenta de que, aunque tú no le estés tratando igual a ella directamente, se lo estás haciendo a otra persona.

¿Cómo trabajarlo?:

 Redacta la lista de las cosas que te hacen sentir mal respecto a cómo te tratan y luego repásala con detenimiento pensando si tú estás actuando de un modo similar con alguien distinto.

 Por ejemplo, si no te contesta un mensaje un/a chico/a que para ti es importante y te ignora, es probable que te sientas impotente al ver que no es claro/a contigo. Por lo tanto, cuando otro/a chico/a te escriba a ti y no quieras contestarle, date cuenta de que es lo mismo que le pasaba al/la primero/a, y está en su derecho a contestarte más tarde o no hacerlo, como tú.

Si nos ponemos en la piel de los demás, como resultado les trataremos mejor y no haremos lo que no nos gustaría que nos hicieran.

 PERDONAR Me Te

 Orientándola al perdón, según Noguchi. Después de todo, y como escribe el autor nipón, "si sientes resentimiento hacia alguien y te dices que 'no se lo puedes perdonar', no conseguirás nunca la paz interior". Y para hacerlo, señala, es necesario seguir los siguientes ocho pasos.

 1. Piensa en todas las personas que forman parte de tu vida -tus padres, tus colegas, tus ex, tus compañeros de piso...- y reflexiona profundamente sobre cada uno de ellos. ¿Hay algo que no puedas perdonarles? Seguro que sí, aunque sea algo bastante insignificante en apariencia. Coge un bolígrafo y haz una lista con todos ellos.

2. Elige a una de esas personas. Escribe, sin cortarte ni un pelo, todos los pensamientos negativos que tienes hacia ella. Hazlo con fluidez, de manera automática, sin preocuparte por las formas o el contenido. Es única y exclusivamente para ti.

 3. Escribe qué hizo esa persona para que generaras esos sentimientos negativos hacia ella, para que ahora no puedas perdonarle al 100%. Y aún más importante: escribe los motivos qué piensas que le llevaron a actuar así. No juzgues. Ponte en su lugar. Refléjate en ellos. ¿Qué ves de ti en él, en ese acto, en ese comportamiento, en esa actitud? Descubre si te molestaron por similitud, oposición, actitud hacia terceros o idealización.

 4. Ahora que comprendes bien la raíz del problema, escribe ahora todo aquellos que puedas agradecerle. Todo, por nimio que parezca.

 5. Convierte en palabras el perdón. Escribir refuerza muchísimo las ideas. Así que escríbelo: "Le perdono porque su traición solo me hacía recordar mi propia traición" o lo que sea que hayas descubierto en el paso 3.

 6. Cambia los papeles y escribe todo aquello por lo que deberías disculparte tú con esa persona.

 7. Escribe todo lo que has aprendido de tu relación con ella y apunta cómo podrían ir mejor las cosas ahora que conoces los mecanismos por los que te molestan ciertas cosas.

 8. Piensa conscientemente "lo perdono". Una y tantas veces como sean necesarias hasta que lo sientas profundamente. Así, dice Noguchi, es como la Ley del Espejo puede devolverte toda la felicidad que has ido perdiendo por el camino. Perdonando a los demás, porque solo son un espejo y te estás perdonando a ti mismo.


Comprensión 


"Con constancia y paciencia se avanza cada día en el resurgir de una nueva era".

Los hijos y las Hijas del Amor.

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