Sanación de Nuestro Niño Interior


 

Los problemas vividos en la infancia dejan heridas emocionales que vaticinan cómo será nuestra calidad de vida cuando seamos adultos. Además, estos pueden influir significativamente en cómo nuestros niños de hoy actuarán mañana y en como nosotros, por otro lado, afrontaremos las adversidades.

En algunos casos, cuando sientes que la situación te sobrepasa, simplemente eres incapaz de aceptarla y ese recuerdo continúa generando emociones negativas que condicionan las relaciones que estableces con los demás o contigo mismo. Como resultado, aparecen problemas de autoestima y un profundo resentimiento.

No se trata de borrar el acontecimiento de tu mente, sino de que lo puedas integrar de otra forma, de manera que no te dañe. Como nuestro cuerpo cicatriza las heridas para que no nos duela, también nuestro cerebro, nos permite “reprocesar” el dolor emocional.



Las 5 Heridas de la Infancia

Todos deseamos ser amados, 

En su defecto, admirados, 

En su defecto, temidos, 

En su defecto, odiados y despreciados.

Deseamos despertar una emoción 

En quien quiera que sea el otro.

El alma se estremece ante la vida 

Y busca el contacto sin importar a qué precio.  

Poeta sueco: Hjalmar Söderberg


1 herida de la infancia: rechazo

Es una herida muy profunda que cuando la sufres, te sientes rechazado en tu interior y vives una idea equivocada respecto al derecho a existir. Se origina y es mucho más intensa cuando es producida por el progenitor del mismo sexo. Suele suceder cuando el bebé llega por sorpresa y en la primera etapa del proceso uno o los dos progenitores lo viven como un fastidio en ese preciso momento, o bien porque existe verdadero rechazo por parte de uno de ellos.

Los pensamientos son principalmente de rechazo, de no ser deseado y también de descalificación hacia uno mismo.

Su principal conducta es la de huidizo. Tiende a huir de las situaciones desagradables. No es muy partidario a socializar y tiende a abandonar lo que inicia. No se apega a las cosas ni a las personas. Considera sus relaciones y su dinero útiles, aunque no le generan placer.

No sirvo para nada, lo que digo no le importa a nadie, no sé para que participo, no tengo capacidad para hacer esto, soy malo para esto, nadie me escucha… Éstos son los tipos de pensamientos que tiene y la forma de expresarse ante una dificultad.

Requiere trabajar las situaciones que le generan pánico, sus miedos internos y sus temores.

Afecta a la persona en el nivel del SER.

El rechazo es una herida muy profunda, ya que quien la sufre se siente rechazado en su interior, con respecto a su derecho a existir.

-La herida surge de la concepción al primer año de vida. No sentir el derecho a existir.

-La máscara de huida, se desarrolla precisamente para evitar el sufrimiento de la herida de rechazo.

-La herida de rechazo radica en el progenitor del mismo sexo.

–Cuerpo contraído, angosto, delgado o fragmentado. Ojos pequeños, atemorizados o con la impresión de llevar un antifaz. Huidizo

-Es frecuente que utilice vocabulario como “nulo”, “nulidad”, “nada”, “inexistente”, “desaparecer”.

–Carácter: desapego a lo material, perfeccionista, intelectual. Pasa por fases de gran amor al odio profundo. Tiene dificultades sexuales. Se cree inexistente, carente de valor. Procura la soledad. Tiene capacidad de hacerse invisible. Busca diferentes medios para huir. Se deslinda del mundo. Se siente incomprendido. Tiene dificultades para dejar vivir a su niño interno.

-Mayor temor el pánico. No se da cuenta porque se abstrae justamente antes de sentirlo.

–Alimentación: pérdida de apetito por las emociones o el temor. Ingiere pequeñas porciones. Para huir consume azúcar, alcohol o drogas. Tiene predisposición a la anorexia.

–Enfermedades posibles: cutáneas, diarrea, arritmia, cáncer, problemas respiratorios, alergias, vómitos, desmayos, estado de coma, hipoglucemia, diabetes, depresión suicida, psicosis.



La máscara del miedo al rechazo: la persona huidiza

Detrás del huidizo [la herida del rechazo] se esconde una persona capaz de asumir muchas responsabilidades, dotada de una adecuada aptitud para trabajar. Además, es:

Espabilada, con una enorme capacidad para crear, inventar e imaginar.

Particularmente apta para trabajar sola.

Eficaz y capaz de pensar en innumerables detalles.

Capaz de actuar en la medida que se requiera en caso de urgencia.

Sin necesidad de otros a toda costa. Puede apartarse de los otros sin problemas y sentirse bien sola.

 • Tu herida de rechazo está en vías de sanación cuando cada vez ocupas más tu lugar y te atreves a afirmarte. Además, si alguien parece olvidarse de que existes, no te sientes incómodo internamente. Cada vez es menor el número de situaciones en las que temes sentir pánico

 2 herida de la infancia: abandono

Generalmente se origina a raíz de los padres que están ausentes la mayoría del tiempo, que trabajan todo el día o ante la llegada de un nuevo hermano. También sucede cuando te aíslan en una parte de la casa la mayor parte del tiempo. Es mucho más intenso cuando se vive con el progenitor del sexo opuesto.

Sus pensamientos son de aislamiento, de abandono y de víctima. Se orientan en un alto grado hacia la soledad.

Su principal conducta es la de dependiente. Su mayor temor es la soledad y no soporta estar a solas consigo mismo; al final acaba estando solo. Es retraído, no le gusta el contacto con los demás. Genera un verdadero drama ante una mínima situación sin importancia. Solicita y busca el apoyo de los demás ante los conflictos.

No estoy dispuesto a soportarlo más, nadie me apoya en esto, nadie me ayuda, prefiero estar solo, tú verás lo que haces, si abandonas no vuelvas…, son sus modos de comunicarse ante un problema.

Requiere trabajar sus temores más intensos, su miedo a la soledad y su rechazo al contacto físico.

Afecta al TENER y al HACER.

La herida que se vive en el caso del abandono se sitúa, además, en el plano del tener y el hacer, y no en el del ser, como sucede con la herida de rechazo.

-La herida surge entre el primero y el tercer año de vida. Carencias de muestras de afecto o del tipo de afecto deseado.

-La máscara que se crea el humano para intentar ocultar su herida de abandono es la del dependiente.

-Profunda falta de comunicación con el progenitor del sexo opuesto.

–Cuerpo largo, delgado, sin tono muscular, piernas débiles, espalda encorvada, brazos en apariencia demasiado largos y pegados al cuerpo, zonas del cuerpo caídas o flácidas. Ojos grandes, tristes, con mirada que atrae.

-El dependiente suele utilizar las palabras: “ausente”, “solo”, “no soporto”, “devoro”, “no me sueltan”.

–Carácter de víctima, fusiona. Necesita de presencia, atención y, sobre todo, apoyo. Dificultad para hacer o decidir cualquier cosa por sí mismo. Pide consejos sin seguirlos necesariamente. Voz infantil. Dificultad para aceptar un “no”. Triste, llanto fácil. Causa lástima. Un día está alegre y al otro triste. Se retrae físicamente de los demás. Mental. Le gusta tener espectadores. Busca la independencia. Le gusta el sexo.

-Su mayor temor es la soledad. No lo ve porque se las ingenia para casi nunca estar solo.

–Alimentación: buen apetito, bulimia, preferencia por alimentos blandos, come despacio.

–Enfermedades posibles: lumbalgia, bronquitis, migrañas, hipoglucemia, agorafobia, diabetes, glándulas suprarrenales, miopía, histeria, depresión, enfermedades raras, enfermedades incurables.



 La máscara del miedo al abandono: la persona dependiente 

Detrás del dependiente [herida de abandono] se oculta una persona hábil que sabe cómo satisfacer sus necesidades. Entre otras cosas:

Sabe lo que desea. Es tenaz y perseverante.

No vacila cuando tiene la determinación de conseguir algo.

Tiene don de comediante; sabe captar la atención de los demás.

Tiene un gozo natural, es jovial, sociable y refleja su alegría de vivir.

Es capaz de ayudar a otros, porque se interesa por ellos y sabe cómo se sienten.

Tiene aptitudes para utilizar sus dones psíquicos en el momento oportuno cuando ha dominado sus temores.

A menudo posee talentos artísticos.

Pese a que es sociable, tiene necesidad de momentos de soledad para volver a encontrar su camino.

 • Tu herida de abandono está en vías de sanación cuando te sientes bien contigo mismo si estás solo y cada vez menos buscas llamar la atención. La vida te resulta menos dramática. Cada vez tienes más deseos de emprender proyectos e, incluso, si los demás no te apoyan, puedes continuarlos.

 3 herida de la infancia: humillación

Ocurre en cualquier ámbito durante la infancia. Se da en las situaciones repetitivas en las que te avergüenzan, te gritan, te humillan y te comparan. Se genera tanto en el entorno familiar como en el entorno social. Se hace más fuerte cuando estas conductas provienen de la madre.

Los principales pensamientos son de abandono, de comparación y de rebajarse a los demás (soy una basura). Los procesos mentales se enfocan en querer poner solución a los problemas de los demás abandonando los intereses propios, cosa que hace justificar y reafirmar su humillación.

La conducta principal es de orgulloso, rígido y masoquista, generando cierto placer en el sufrir. Necesita estar atado a otras personas y cargar con los problemas de los demás.

No lo merezco, no soy digno, soy muy poca cosa para esto no tiene importancia… son algunos modelos que usa habitualmente para expresarse

Requiere trabajar la dependencia, la libertad y el desapego. Es lo que más desea y a la vez lo que más teme.

“Humillación” es la acción de abatir el orgullo y la altivez de alguien, herir el amor propio o la dignidad de alguien, sentirse rebajado, rebajarse o rebajar a alguien descaradamente.

-La herida comienza a manifestarse entre el primero y tercer año de vida. Carencia de libertad, sensación de humillación debido al control del progenitor.

-El niño que sufre humillación se crea la máscara de masoquista. El masoquismo es el comportamiento de una persona que encuentra satisfacción, e incluso placer, sufriendo.

-El progenitor con el que se asocia la herida es aquel que se hizo cargo del desarrollo físico del niño, por la general, la madre.

–Cuerpo grueso, rollizo, talle corto, cuello grueso y abombado, tensión en cuello, garganta, mandíbula y pelvis. Rostro redondo. Ojos grandes, redondos, abiertos e inocentes como los de un niño.

–Vocabulario: “ser digno”, “ser indigno”, “merecer”, “no merecer”, “pequeños (o diminutivos), “grande” o “grueso” (o aumentativos).

–Carácter: se avergüenza de sí mismo y de los otros o teme avergonzar a los demás. No le gusta ir de prisa. Conoce sus necesidades, pero las ignora. Lleva una carga emocional pesada sobre su espalda. Controla a los demás para evitar la vergüenza. Se considera maleducado, desalmado, cochino, o menos. Se las ingenia para no ser libre. Si carece de límites teme desbordarse. Desempeña el papel de madre. Hipersensible. Se castiga creyendo así castigar a los otros. Desea ser digno. Vive del desagrado. Sufre vergüenza en el plano sexual, aunque es sensual e ignora sus deseos sexuales. Se compensa y recompensa comiendo.

-Su mayor temor es la libertad. No se cree ni se siente libre debido a las numerosas limitaciones y obligaciones que se impone.

–Alimentación: alimentos ricos en grasas, chocolate, es bulímico o ingiere muchas porciones pequeñas. Se avergüenza al comprar o comer golosinas.

–Enfermedades posibles: lumbalgia, laringitis, anginas, problemas respiratorios, trastornos en piernas y pies, varices, esguinces, fracturas, disfunciones hepáticas y de la glándula tiroides, irritaciones de la piel, hipoglucemia, diabetes, enfermedades del corazón.



  La máscara del miedo a la humillación: la persona masoquista

Detrás del masoquista [miedo a la humillación] se oculta una persona audaz, aventurera, con una enorme capacidad para desenvolverse en diversos ámbitos. Entre otros:

Conoce sus necesidades y las respeta.

Es sensible antes las necesidades de los demás y capaz también de respetar la libertad de cada persona.

Es buen mediador y conciliador, susceptible a ser objetivo.

Es jovial, ama el placer y hace sentir a los demás cómodos.

Es de naturaleza generosa, servicial y altruista.

Es buen organizador y reconoce sus talentos.

Es sensual, se permite sentir placer.

Tiene gran dignidad y manifiesta su orgullo.

  Tu herida de humillación está en vías de sanación cuando te tomas tiempo para conocer tus necesidades antes que las de otros. Cargas menos sobre la espalda y te sientes más libre. Dejas de crearte tus propios límites. Eres capaz de hacer preguntas y de ponerte en tu sitio sin creer que molestas.

 4 herida de la infancia: traición

Surge en la infancia cuando el niño se siente traicionado por alguno de sus progenitores. La manera principal de traición es cuando sus padres no suelen cumplir las promesas que hacen al hijo. Se intensifica cuando la conducta se sufre con el progenitor del mismo sexo.

Los principales pensamientos son de traición lo que genera que deriven en sentir envidia de los demás por no merecer lo que tienen. Suelen ser muy rígidos con la consecuencia de ser difícil poder cambiar la manera de pensar.

La principal conducta es la de controlador. Le gusta tener el control sobre los demás para así evitar ser traicionado. Su carácter es fuerte para justificar su capacidad de control y le gusta manejar grupos. Los mayores miedos del controlador son el disociarse de sí mismo y separarse o perder a su pareja.

Suele confirmar sus principales temores provocando que se produzcan.

Permíteme terminar, aún no he acabado de hablar, ¿me entiendes, ¿verdad?, ten confianza en mí, déjame que lo haga solo, yo lo sé hacer bien, justamente es lo que quiero, exactamente es lo que tienes que hacer, tienes lo que te mereces, es la forma común de comunicación del controlador.

Requiere trabajar su paciencia, su tolerancia y vivir el momento presente. Aprender a estar sólo y a delegar responsabilidades de manera efectiva y confiadas son sus principales retos.

-Esta herida surge entre los dos y los cuatro años de vida. Pérdida de confianza o expectativas no satisfechas en la conexión amor-amor sexual. Manipulación.

-Cuando el niño comienza a vivir experiencias de traición se crea una máscara para protegerse. Esta máscara es la de controlador.

-Esta herida se vive con el progenitor del sexo contrario.

–Cuerpo: muestra fuerza y poder. En el varón los hombros son más anchos que las caderas. En la mujer, las caderas son más amplias y fuertes que los hombros. Pecho y/o vientre abombados. Ojos de mirada intensa y seductora; ojos que ven todo rápidamente.

–Vocabulario: “disociado”, “separado”, “¿me entiendes?”, “soy capaz”, “deja que lo haga solo”, “lo sabía”, “confía en mí”, “no confío”.

–Carácter: se cree muy responsable y fuerte. Intenta ser especial e importante. No cumple sus compromisos y sus promesas o para cumplirlos tiene que esforzarse. Miente fácilmente. Manipulador. Seductor. Tiene muchas expectativas. Estado de ánimo dispar. Está convencido de que siempre tiene la razón, intenta convencer a los demás de ello. Impaciente. Intolerante. Comprende y actúa rápidamente. Actúa como si fuera un actor para destacar. Comediante. Difícilmente confía en otros. No muestra su vulnerabilidad. Escéptico. Temor a deshacer compromisos.

-Su mayor temor es la disociación, la separación, la negación. No se percata de hasta qué punto crea situaciones de conflicto o problemas para dejar de hablar con alguien.

–Alimentación: buen apetito, come rápido, añade sal y especias a las comidas. Puede controlarse cuando está ocupado, pero en otras ocasiones lo pierde.

–Enfermedades posibles: enfermedades de control y pérdida de control, agorafobia, espasmofilia, sistema digestivo, males que terminan en “itis”, herpes bucal.



 La máscara del miedo a la traición a confiar: la persona controladora

Detrás del controlador [herida de la traición] se oculta generalmente una persona que tiene cualidades de dirigente. Además:

Por su fuerza, brinda seguridad y protección.

Es muy talentoso. Es sociable y tiene buen sentido del humor.

Posee la habilidad de hablar en público.

Es apta para percibir y valorar el talento de cada persona, ayudándolos a adquirir más confianza en sí mismos.

Es capaz de delegar, lo que ayuda a otros a valorarse.

Sabe rápidamente como se sienten los demás y reduce el dramatismo al hacerlos reír.

Es capaz de pasar rápidamente de una situación a otra y de manejar varias cosas al mismo tiempo.

Toma decisiones sin vacilar. Encuentra lo que le es necesario y se rodea de las personas que requiere para proceder a la acción.

Es capaz de lograr grandes hazañas en diferentes campos.

Confía en el Universo y en su fuerza interior. Es capaz de ceder completamente.

• Tu herida de traición está en vías de sanación cuando no vives con tanta intensidad las emociones del momento o cuando alguien o algo altera tus planes y cedes con facilidad. Cabe señalar que «ceder» significa dejar de estar sujeto a los resultados y a que todo suceda según lo planeado. Ya no intentas ser el centro de atención. Cuando te sientes orgulloso porque lograste una hazaña, puedes sentirte bien aun cuando los demás no te reconozcan.

 5 herida de la infancia: injusticia

Se origina en un entorno en el que los progenitores son fríos en sus relaciones y de conductas severas. Ocurre en la infancia cuando comenzamos a vivir nuestra integridad como persona. Los padres comienzan a exigir demasiado al hijo. Es más fuerte si el origen es con el progenitor del mismo sexo.

Suelen ser estrictos consigo mismos y tener pensamientos de comparación con los demás y con ciertos indicios de autosabotaje. Buscan la exactitud. No es posible que otros tengan lo que a mí me ha costado tanto trabajo, son pensamientos que suelen rondar por su cabeza.

Su principal conducta es la rigidez. Intentan ser muy importantes y proyectar fuerza y poder. Fanáticos del orden y de conducta perfeccionista, solo confían en sí mismos y les cuesta tomar acción. Le gusta dar órdenes y dirigir.

Justamente eso es lo que quiero, exactamente es lo que debes hacer, creo que es justo, estás de acuerdo conmigo… es la manera de comunicar más común.

Requiere trabajar su desconfianza y su rigidez mental. Generar flexibilidad y confianza hacia los demás es su mayor reto.

La justicia es la apreciación, el reconocimiento y el respeto de los derechos y el mérito de cada uno. La persona que sufre de injusticia es, por consiguiente, la que no se siente apreciada o respetada en su justo valor o que cree no recibir lo que se merece.

-Esta herida despierta en el momento en el que se desarrolla la individualidad del niño; es decir, entre los tres/cuatro y los cinco/seis años de edad. Debe ser la estrella y perfecto. Bloqueo de la individualidad.

-La máscara que crea el niño para protegerse en este caso es la rígida. Aun cuando corten de tajo con sus sentimientos, esto no significa que no sientan nada. Por el contrario, las personas rígidas son muy sensibles, pero desarrollan no sentir esa sensibilidad y no mostrarla a los demás. Es por ello que parecen frías e insensibles.

-Esta herida se vive, sobre todo, con su progenitor del mismo sexo.

–Cuerpo erguido, rígido y lo más perfecto posible. Bien proporcionado. Glúteos redondos. Talle corto, ajustado por la ropa o el cinturón. Movimientos rígidos. Piel clara. Mandíbula firme. Cuello tieso. Erguido con orgullo. Ojos de mirada brillante y viva. Ojos claros.

–Vocabulario: “no problema”, “no pasa nada”, “siempre”, “nunca”, “muy bueno”, “muy bien”, “muy especial”, “justamente”, “exactamente”, “seguramente”, “¿estás de acuerdo?”.

–Carácter perfeccionista. Envidioso. Se desvincula de sus sentimientos. Cruza los brazos. Actúa para destacar y ser perfecto. Demasiado optimista. Vivaz, dinámico. Se justifica. Dificultad para pedir ayuda. Puede reír para ocultar su personalidad. Tono de voz seco y tenso. No admite tener problemas. Dudas. Se compara con el mejor y con el peor. Dificultad para recibir. Considera injusto recibir menos y más injusto aun recibir más que los otros. Dificultad para sentir placer sin sentirse culpable. No respeta sus límites y se exige mucho. Se controla. Le gusta el orden. Rara vez se enferma, es duro con su cuerpo. Explosivo. Frío. Le es difícil mostrar su afecto. Apariencia sensual.

-Su mayor temor es la frialdad. Le resulta difícil reconocer esta frialdad porque se considera una persona cálida que hace lo posible para que todo resulte justo y armonioso a su alrededor.

–Alimentación: prefiere los alimentos salados. Le gusta lo crujiente. Se controla para no engordar. Se justifica cuando pierde el control.

–Enfermedades posibles: agotamiento, anorgasmia (mujeres), eyaculación precoz o impotencia (hombres). Enfermedades que terminan en “itis”: tendinitis, bursitis, artritis… Tortícolis, estreñimiento, hemorroides, calambres, circulación, hígado, problemas de piel, nerviosismo, vista deficiente.



 La máscara del miedo a la injusticia: la persona rígida

Detrás del rígido [herida de la injusticia] se esconde una persona creativa, con mucha energía, dotada de una enorme capacidad de trabajo. Y también:

Es ordenada y excelente para producir un trabajo que exige precisión.

Cuidadosa, se ocupa de los detalles.

Con capacidad para simplificar y explicar claramente lo que enseña.

Muy sensible, sabe lo que sienten los demás sin perder de vista sus propios sentimientos.

Sabe lo que debe hacer en el momento oportuno.

Encuentra a la persona precisa para realizar una tarea específica y la palabra exacta y justa que decir.

Entusiasta, llena de vida y dinámica.

No necesita a otros para sentirse bien.

Al igual que el huidizo, en caso de urgencia sabe qué hacer y lo hace ella misma.

Consigue afrontar situaciones difíciles.

 La herida de injusticia está en vías de sanación cuando te permites ser menos perfeccionista y cometer errores sin montar en cólera o criticarte. Te permites mostrar tu sensibilidad y llorar frente a otros, sin perder el control y sin temer el qué dirán



Etapas que necesitamos experimentar para sanar nuestras heridas emocionales:

El ser humano ha inventado tantas maneras para reprimir sus recuerdos dolorosos que tiende en gran medida a recurrir a uno de estos medios. De todas formas, cuanto más reprimamos nuestros recuerdos dolorosos, más penetrarán en nuestro inconsciente. Y sucederá que un día, cuando ya no puedan ocultarse más, llegaremos a nuestro límite de control y saldrán a la superficie. Nuestro dolor será entonces más difícil de curar. Al enfrentar estas heridas y sanarlas, toda la energía que sirvió para reprimir y ocultar nuestro dolor finalmente se habrá liberado y podrá utilizarse para objetivos mucho más productivos: crear nuestra vida tal como la deseamos y ser por completo nosotros mismos.

Despierta tu niño interior

La infancia y niñez son etapas de nuestra vida en donde se genera la confianza básica, se forma un autoconcepto y se aprende a valorar aquello que nos fue inculcado por nuestros padres y el entorno.  Es precisamente por ser una etapa de aprendizaje muy veloz, que estamos particularmente expuestos a experiencias que nos lastiman y nos hacen vulnerables ante eventos que no podemos comprender ni controlar. 

Cuesta mucho sanar esas heridas al crecer, pues están grabadas en memorias más emocionales que narrativas y es necesario sanarlas desde el interior, no sólo desde un nivel de creencias, sino desde la identidad y trascendencia más profundas.

Sanar al niño interior es un camino de autodescubrimiento porque deberás regresar en el tiempo para descubrir cuáles han sido esos eventos negativos que aún no has podido superar desde el punto de vista emocional y que te mantienen atado/a al pasado. Cuando liberamos el dolor le ayudamos a nuestro niño interior a sanar y podemos mirar al futuro.

Para sanar las heridas emocionales de la infancia es importante despertar tu “niño interior” enojado, dejarlo que sienta esa rabia infantil, que la exprese, que se queje de todo lo que no supo, ni pudo decir cuando era niño.

Es la única manera de poder iniciar el camino hacia tu libertad emocional, aprendiendo a poner límites y a decir NO en el momento apropiado.

La práctica de todas estas técnicas y ejercicios deben integrarse de manera natural como modo de vida para, además de sanar la herida emocional, fortalecer nuestro espíritu y evitar que cualquier otra situación desagradable nos provoque nuevas heridas y lamentos.



Entender las conductas que se deben a la herida

La toma de conciencia de estas dos partes, nuestro ser esencial y el personaje o ego, y saber diferenciarlas. Es precisamente esta parte herida que ha creído tan cierta toda la historia vivida que no ve posible otro modo de vida fuera de su escondite lugar que, si bien le provoca los peores malestares de su vida, supone la mejor defensa para no revivir la dolorosa situación original. En el proceso de sanación, resulta fundamental ayudar a la persona a tomar conciencia de cómo el peligro externo ya no existe y que, en realidad, su peor enemigo se encuentra dentro de él mismo, en esa parte asustadiza que reproduce repetidamente toda una serie de ideas falsas y, en consecuencia, mecanismos de defensa para protegerse de un peligro que ya no está.

Rechazar esas conductas defensivas Acepta la herida como parte de ti

No te tapes los ojos, la herida existe. Aceptar una herida significa mirarla, observar detenidamente y saber que resolverla forma parte de la experiencia del ser humano.

Aceptar nuestras heridas resulta muy beneficioso en cuanto asumimos el aprendizaje que necesitábamos. Si no lo haces, generarán numerosos problemas a largo plazo, tales como depresión, ansiedad e inseguridades varias.

Resulta importante indicar que dentro de cada persona existen dos partes: su ser esencial y auténtico, que posee un gran potencial pendiente de ofrecer al mundo, pero acallado y limitado por el miedo, y la parte creada a partir del dolor vivido, que impide la expresión espontánea de la persona, la censura y la limita según los dictámenes de una serie de creencias falsas interiorizadas a raíz de la vivencia traumática original.

El rechazo del personaje creado en tanto que es una parte que no le pertenece y solo se corresponde con una defensa creada a partir del miedo que lo único que hace, a día de hoy, es perjudicar. El lamento por todo el dolor creado a sí mismo y a su alrededor por haber mantenido activo dicho mecanismo.

Implementar conductas alternativas Aceptar que te haces daño sucumbiendo al temor o al reproche

Si focalizamos nuestra atención en el dolor y en la búsqueda de un culpable o un responsable estaremos perdiendo energía, la cual es muy necesaria para sanar nuestra herida. Intenta perdonarte y perdonar a los demás, pues es la única manera de que consigas pasar página y abrir tu corazón.

Debes entender que la voluntad y la decisión de sobreponernos a nuestras heridas es el primer paso hacia la autocomprensión y el autocuidado. 

Hacer todo lo contrario a lo indicado por la voz que proviene del ego consiguiendo, de este modo, reducir su fuerza.

Practicar la autoaceptación Date permiso para enfadarte con las personas que alimentaron tu herida

Cuanto más nos dañen y más profundas sean nuestras heridas, más normal y humano resultará culpar y sentir enfado hacia quien nos perjudicó. Date permiso para enfadarte con ellos y perdónate.

Si te fuerzas a no hacerlo, acabarás reprimiendo ese dolor y lo convertirás en odio y en resentimiento, dos sentimientos extremadamente perjudiciales para nuestra salud.

La apertura de corazón real y sincera que le permitirá abrirse al mundo, confiar en él y entregarle todo su bello potencial.



Practicar el autocuidado, Observa el mundo con y sin herida

Date tiempo para observar cómo te has apegado a tu herida en todos estos años. Deshazte de tus máscaras, no te juzgues, no te critiques y pon todo de ti a la hora de intentar sanar tu herida en profundidad.

Indagar en sus mayores intereses y motivaciones y realizar un plan de acción que le permita desarrollar algún pequeño proyecto relacionado con todo ello. De este modo, fortalece sus virtudes y su alma se siente fuertemente recompensada.

Tener una buena alimentación y practicar algún ejercicio moderado de manera regular.

Perdonar y pedir perdón Tras la aceptación y el perdón viene la transformación

Absolutamente todas nuestras experiencias nos enseñan algo. Es probable que te cueste aceptarlo, pues nuestro ego es especialista en crear esa barrera de protección que oculta nuestros problemas.

Todo cambio requiere de un gran esfuerzo, pero es necesario mirar de frente y afrontar que no estamos siendo nosotros mismos y que algo debe cambiar.

Practicar el perdón sincero con respecto a las personas que le provocaron dichas heridas y, mucho más importante, lamentar y pedir perdón a estas personas por el dolor que su rencor les provocó. El perdón, cuando es sincero desde el corazón, tiene un gran poder sanador, aunque el proceso no se realice de manera directa con la persona implicada.

Pedir ayuda y ayudar Apóyate en tu círculo social

Es probable que pienses que tú puedes con todo y que ya has salido de peores pozos. 

Es evidente que el apoyo que los demás nos brindan puede ser crucial a la hora de superar múltiples obstáculos. No renuncies a los abrazos y al mundo

Pedir ayuda y, a la vez, ofrecerse a ayudar a quien lo necesite. Esto permite ver la belleza que habita dentro de todas las personas, incluido él mismo, lo que le dará la confianza necesaria para relacionarse de manera cordial y abandonar el miedo y el juicio definitivamente.



Juegos y actividades para el niño interior que llevamos dentro

Jugar al aire libre:

Los niños, especialmente en ambientes abiertos, corren, saltan y trepan por todo lo que se encuentran. Sin embargo, de adultos, lo que hacemos en la naturaleza suele ser más pasivo: comemos al aire libre, puede que caminemos y, en algunos casos, practicamos deportes de riesgo.

Aunque todas esas actividades son beneficiosas, la clave en este punto es hacer actividades más desestructuradas, que rompan con nuestra rutina y que pongan al cuerpo en situaciones poco comunes, para practicar habilidades como el equilibrio.

Es por eso que es bueno trepar a los árboles, columpiarnos, saltar a la comba, etc., porque son estados físicos no habituales.

Los juegos al aire libre nos sacan de la vida sedentaria que muchos de nosotros llevamos

Estas prácticas y juegos no solo desestresan y despiertan zonas de nuestro cerebro olvidadas, sino que, una vez en la práctica, liberan endorfinas, nos entusiasman y conectan con nuestro lado aventurero.

Los beneficios que obtienen los niños mientras juegan son, de hecho, bastante similares a los que obtienen los adultos, según los científicos. En numerosos estudios de psicología los investigadores encontraron que los adultos que juegan desarrollan más su capacidad de pensar de forma creativa y eficiente, además de desempeñarse mejor en sus relaciones sociales y mantenerse activos y enérgicos.

Desde otra rama del conocimiento, la neurociencia, también se ha investigado sobre los beneficios de jugar en los adultos. Algunos juegos y pasatiempos que entrenan la memoria, la rapidez visual y la toma de decisiones estratégicas están relacionados con la prevención y tratamiento de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

LA FOTO

Busca una foto tuya de cuando eras pequeña/o, puede ser una que te guste mucho o una que no te guste nada, la que te sientas, y métela en tu cartera, en uno de esos apartados para fotos. O como fondo de pantalla en el móvil.

Lo importante es que cada vez que abras la cartera y veas la foto, dirijas algún pensamiento cariñoso a esa niñita/o necesitada de amor.

Es más, dale algún capricho de vez en cuando. Algo así como: “Mira que mona eres, que niña/o más extraordinaria/o y nadie se daba cuenta. Yo sí sé lo maravillosa/o que eres y por eso me voy a comer un helado contigo” Y te comes un helado, o una tarta o lo que sea en su honor y lo disfrutas.

Este ejercicio es una manera muy fácil de despertar a esa niña/o interior y llevarla siempre contigo de forma presente, y cuidarla/o, y protegerla/o, y amarla/o.

Soñar despiertos

Soñar despiertos es el equivalente a tomarnos un rato para nosotros mismos, sin nada que hacer, en el que dejemos vagar a nuestra mente.

Puede ser en cualquier situación: tumbados en el parque, tomando un baño o sencillamente sentados en el sofá de casa mirando por la ventana.

La clave es no sentirse culpable por “estar perdiendo el tiempo” y dedicar un rato a dejar tranquila a nuestra conciencia, alejándola del flujo de responsabilidades continuas del día a día.

Soñar despiertos no solo nos da un respiro, sino que, además, es un buen mecanismo para potenciar la creatividad. A menudo, cuando dejamos vagar las ideas al azar, éstas se reordenan y hacen conexiones que nos permiten ver la realidad, los problemas que tenemos entre manos, de forma distinta.



EL DIARIO DE PENSAMIENTOS

Busca un cuaderno bonito o una libreta que puedas guardar en el cajón de tu mesita de noche y de vez en cuando escribe algo que te ayude a definir a tu niña/o interior.

Sólo tú sabes cómo era en realidad, qué le pasaba, cómo se sentía. Y sólo tú puedes asegurarle que sabes lo que le pasa y que le vas a amar y a proteger.

Estas preguntas te pueden servir de guía:

¿Quién era? 

¿Qué esperaba mi madre/ mi padre de mí? 

¿Qué valoraba mi familia de mí? 

¿Qué hice para ser amada/o durante mi infancia? 

¿Cómo fue mi niñez? 

¿Cómo me sentía? 

¿Cuáles son mis mejores recuerdos? 

¿Y cuáles son los peores? 

¿Por qué lloraba? 

¿Cuál era mi miedo más terrorífico? 

¿Qué cosas odiaba hacer? 

¿Cuáles eran mis secretos? 

¿Alguien me decía palabras cariñosas? 

¿Cómo lo pasaba en el colegio? 

¿Alguien sabía lo que me pasaba? 

¿Quién me protegía? 

¿Cómo imaginaba mi futuro cuando fuese mayor?…

¿es importante recordar estas cosas? ¿Sirve para algo?

Pues sí, sirve y mucho. Siempre que queramos vivir de forma consciente y sin ceguera emocional, claro. ¿Si no, qué puede pasar? Pues sin darnos cuenta provocamos una distancia afectiva con los demás y especialmente con relación a nuestros hijos, que es enorme, aunque nuestro discurso engañado nos haga creer que los queremos con locura y que está todo bien.

El tema es que la única manera de poder conectar de verdad con los demás es entrando en ti, y entenderte en profundidad, haciendo consciente todo lo que te ha acontecido.

Escribir este cuaderno que te propongo, no es fácil, es doloroso. Pero la cuestión es que ese dolor se acaba transformando en sanación, porque poco a poco vas liberando, haciendo conscientes cosas reprimidas desde hace mucho tiempo.

Así que, si te animas a hacerlo y cuando lo escribes, lloras, o te enfadas, o te sale la rabia… Entonces, enhorabuena, es que lo estás haciendo bien.

VARIAS propuestas para despertar a ese niño/a interior

¿Qué tal una tarde en un parque de diversiones? Reserva este día para ti y súbete a todos los juegos como cuando ibas con tus compañeros de clase. ¡Será una experiencia inolvidable!

Sal a caminar, da un paseo y disfruta de este día tal y como lo hacías cuando eras niña/o.

Ve al cine o mira una película y diviértete con una historia de animación o de aventuras. ¡Es momento de regresar a la infancia!

No importa que no seas una experta en videojuegos, ésta es la ocasión 

Algo tan sencillo y delicioso es salir a comprar tu helado favorito y atrévete a probar todos los sabores que quieras.

Regálate un tiempo para estar sola/o, sin ningún tipo de preocupación u obligación… mira el cielo, relájate y conéctate con todo lo hermoso que esté a tu alrededor

¿Te acuerdas de esas tardes de lluvia de diversión sinfín y sin temor a enfermarte o ensuciarse? Pues ahora es el momento de hacerlo nuevamente. Ponte tus botas, saca el paraguas y sal a caminar bajo la lluvia como en esos tiempos que saltabas en los charcos. ¡Te sentirás feliz de hacerlo!

¿Te acuerdas de aquellos dulces, postres y comidas especiales de tu niñez? Ahora es el momento de volver a disfrutarlos y de compartirlos con quien más quieras.

Planea una tarde para salir a un parque, camina descalza/o por el prado, trépa a un árbol… Lleva comida, agua y todo lo necesario para disfrutar de un día especial rodeada/o de la naturaleza.

Canta, baila y ríe como cuando tenías cinco años. ¡Disfruta y revive esos momentos felices de tu niñez!



DIBUJAR NUESTRO NIÑO INTERIOR

Para ello coja un papel en blanco y seleccione 8 colores (rojo, verde, amarillo, azul, rosa, negro, marrón y naranja). Sitúelos al alcance de su mano durante todo el proceso y póngalos juntos. Una vez hecho esto, usted tendrá que dibujar a su niño/a interior, para dibujarlo se dividirá en 7 partes empezando por la cabeza y la cara, el pelo, el cuerpo hasta la cintura, los brazos, las manos, las piernas desde la cintura hasta los tobillos y la última parte serán los pies.

El dibujo ha de hacerse con la mano que no utiliza para escribir normalmente. cada vez que empiece a dibujar una parte del niño, debe remover con la misma mano y los ojos cerrados los colores que ha puesto a su alcance anteriormente (8 colores) y seleccione uno y dibuje la primera parte, en este caso la cabeza. Una vez acabe dicha parte, coloque el color en el mismo sitio y con los ojos cerrados remueva de nuevo y seleccione de nuevo (no importa si en la selección sale el mismo color en más de una ocasión). Y así sucesivamente hasta que acabe de dibujar todas las partes.

¡Oh! Sencillamente pon música y diviértete dibujando y coloreando a ese niño, ponle todos los detalles que se te ocurran….

No sigas los patrones establecidos por la lógica, colorea libremente cada brazo, cada pierna, cada zona de este niño que has dibujado

Luego observa los colores y analiza porque coloreaste de cada manera una forma….

Pero, sobre todo: ¡¡¡¡¡¡¡DIVIERTERTE!!!!!!!

El significado de cada color y en cada una de las partes:

1. El color rojo: Si ha dibujado rojo en la parte superior (cabeza y pelo) indica que sufre

ira y envidia ante una situación determinada, es posible que no entienda porqué las

cosas no le salen bien, incluso puede tener jaquecas o dolor de cabeza constante. En la

parte media (brazos, mano y cuerpo) señala que no se muestra paciente en las habilidades, todo le parece salir mal, si solo ha dibujado el cuerpo significa pasión, celos y actividad sentimental pero que puede no entender. En la parte inferior (piernas y pies) el color rojo se caracteriza por actividad sexual, y en los pies ira o desconfianza que le impide caminar hacia adelante en vistas de futuro.

2. El color amarillo: Si ha dibujado amarillo en la parte superior señala la inteligencia de la persona, lucidez de ideas, todo parece tenerlo claro. En la parte media representa la habilidad con las que realiza las manualidades, es consciente y piensa antes lo que va a hacer, por la parte del cuerpo, tiene un sentimiento de sabiduría, actúa con prudencia e inteligentemente en los temas sentimentales. En la parte inferior utiliza el sexo de forma clara, la actividad sexual es activa, pero no desbordante como puede ser el rojo. Por los pies indicaría que tiene mucha facilidad para seguir hacia adelante, de cara a su futuro, y parece que no hay problemas que se lo impidan.

3. Color verde: Es el color de la creatividad, si ha dibujado verde en la parte superior indica que es perfectamente creativo y se expresa perfectamente, en pocas palabras, todo le sale como usted quiere. En la parte media tiende a poner mucha creatividad en las manualidades que realiza con sus manos y al escribir, por la parte sentimental, todo es perfecto, demuestra expresividad a la hora de mostrar sus sentimientos y busca la mejor forma de hacerlo. En la parte inferior, a nivel de sexo, encuentra lo que busca, indaga sobre nuevos métodos de placer y se expresa correctamente sobre lo que quiere en todo momento, gozo y disfruto de su sexualidad. En los pies, indica que el camino que está siguiendo es correcto y no hay impedimentos, su evolución es su creatividad.

 4. Color azul: Si ha dibujado azul en la parte superior denota una cierta frialdad en sus pensamientos, se ha marcado un objetivo que quiere conseguir, pero su frialdad puede Herir a otras personas, es tajante en sus decisiones y debería ser más tierno o creativo. En la parte medía las cosas que hace con las manos se le dan muy bien, calcula hasta el último detalle y busca la perfección, a nivel sentimental analiza demasiado, es frío con su corazón y no da oportunidades al amor. En la parte inferior denota una postura frígida de cara a su actividad sexual, no se deja llevar por la emoción, todo ha de ser premeditado. En los pies implica un grado de dificultad a la hora de verse en el futuro, los proyectos que emprende hoy, tienden a no funcionar en el futuro por posibles trabas, que no han sido premeditadas anteriormente.

5. Color rosa: Es el color de la ternura por excelencia, si lo ha dibujado en la parte superior denota un grado de amor en todo lo que piensa. En la parte intermedia pone mucho cariño en aquello que realiza manualmente y a nivel sentimental. En la parte inferior a nivel sexual disfruta al máximo del amor, actividad sexual necesaria y placentera. En los pies indica que el futuro que se plantea en el presente tendrá éxito en el futuro, debido al amor que pone en las cosas que realiza.

6. Color Negro: Marca nulidad, si lo ha dibujado a nivel superior no tiene una claridad de pensamientos y las perspectivas de la situación las tiene negativas, es pesimista. En la parte media, todo lo que realiza con las manos no le sirve para nada, no le encuentra utilidad alguna. En el amor, está totalmente nulo, es decir, que ha cerrado las puertas de su corazón porque se siente completamente desvalorado. A nivel inferior, no tiene sexo ni goza de su sexualidad, estima baja, así como los pies, no sabe dónde camina, se deja llevar por el tiempo, pero no avanza en su proyecto ni tiene ilusión por nada. 

7. Color marrón: Es el color que muestra indiferencia, si lo ha dibujado en la parte superior la perspectiva de futuro le es completamente indiferente, así como todo lo que piensa, no es lo mismo que el color negro que indica nulidad, este color indica que aquello que hacemos no tiene efecto sobre nosotros. En la parte media muestra que no se pone interés en las habilidades manuales, así como en la parte emocional. A nivel inferior ocurre lo mismo que las anteriores partes.

8. Color naranja: Es el color de la curación, allá donde resida este color significa que nuestra parte del cuerpo para por un proceso de cambio, de transición hacia la curación. A nivel sentimental puede salir después de que ha pasado un tiempo desde que se terminó una relación y está preparado para enamorarse de nuevo.

 Meditaciones




"Con constancia y paciencia se avanza cada día en el resurgir de una nueva era".

Los hijos y las Hijas del Amor.

Gracias por Ser, por Estar, por Compartir, por Colaborar en el Amor y la Gratitud

Comentarios

Entradas populares de este blog

Liberación

Cirujia Astral

Crisis Curativa o Crisis de Sanación