SANAR AL PADRE

 VE A TU INTERIOR; LLAMA ALLÍ Y PREGUNTA A TU CORAZÓN LO QUE NO SABES. SHAKESPEARE



La figura paterna está relacionada con la protección, la seguridad, la autoridad y la habilidad para ser proveedor de la familia. Por eso, la imagen que se ha tenido de él determina cómo se manejan esas áreas en la vida personal, asegura la experta.

A pesar de que no haya estado presente, el rol masculino lo pueden ejercer los abuelos, los tíos o la nueva pareja de la mamá.

Ángela Rodríguez explica que desde la quinta semana de gestación se registran ondas cerebrales y hasta antes de los 7 años, el hemisferio cerebral que se desarrolla es el derecho, es decir, el ligado a las emociones y a los sentimientos. Luego de esta edad, el hemisferio izquierdo empieza a fortalecerse; en este momento, además de sentir, los niños entienden las razones que causan estas emociones.

Sanar la relación con el padre No necesariamente deben sanarse relaciones de padres ausentes o violentos. Incluso, padres presentes y respetuosos tienen conductas que marcan la personalidad de sus hijos. Por ejemplo, un hombre malgeniado enseñará a sus hijos que las soluciones se dan a partir del que sea más fuerte; posiblemente, en una relación de pareja, ellos entenderán que no pueden ser ‘subordinados’. Si fue la madre la gran proveedora económica de la familia, las hijas podrían ser mujeres independientes. “Definitivamente los padres marcan pautas sentimentales, de éxito y el sentimiento de saber que merecemos lo que nos sucede”, dice la sicóloga Ángela Rodríguez

¿La forma de relacionarse con el sexo opuesto está influenciada por los lazos establecidos por los padres? ¿Somos realmente libres en nuestras elecciones de pareja? ¿Quién elige a la pareja estable?

Para la doctora Nélida Sakalik, médica psiquiatra y psicodramatista, el tipo de relación de la pareja parental es la matriz donde se forma la identidad del sujeto, y por ende, influye en su conducta, habilidades, proyectos, ambiciones, y también condicionan la elección de pareja del futuro sujeto. A veces en forma identificatoria, se busca o desea encontrar alguien parecido a ellos para formar una pareja como la suya, sobre todo en los casos donde hay mucha idealización. En otras ocasiones no se quiere nada parecido a la relación que tuvieron los padres -porque se peleaban, no se querían, o eran indiferentes- y se buscará una pareja totalmente distinta. Son dos ejemplos posibles de elección de pareja

"Es muy importante destacar los mandatos familiares que se trasmiten a través de varias generaciones, que trascienden la familia de origen. Estos mandatos determinan precisamente la elección de la pareja. Por ejemplo, el hijo único de una familia decide tener varios hijos para tener la familia numerosa que siempre deseó tener. Sin embargo, cuando esos hijos crecen, se produce una diáspora y los hijos viajan a distintos países, de modo que, aunque nuestro personaje intentó hacer algo distinto a sus padres vuelve a sentir la orfandad o soledad de sus orígenes", señala la psiquiatra.

En cualquier caso, podría concluirse que la elección de pareja siempre está relacionada con la familia de origen, aunque atravesada por multideterminaciones culturales que producen variables incalculables.

Estudios lo ratifican; el vínculo de una mujer con su padre es determinante en su autoestima, y en las elecciones del tipo de hombre que escoge como pareja. “En eso hay coincidencia en las distintas líneas psicológicas. En mi experiencia, en lo que tiene más influencia es la elección de pareja y en la autoestima. Un padre ideal, es decir, presente, cariñoso, apoyador, capaz laboralmente, querido y respetado por su esposa, generalmente se traduce en un regalo de autoestima y buena elección de pareja para sus hijas. En la realidad, eso sí, un padre perfecto es aquel que la mayor parte del tiempo es un buen padre; con defectos por supuesto, que se equivoca también, pero nunca llega a extremos. En general es una persona sicológicamente sana, y agradecido con su vida lo suficiente. Por el contrario, un padre ausente, castigador, con problemas sicológicos graves, excesivamente débil, inmaduro, entre otros, afectará en forma negativa a sus hijas y les dejará la difícil tarea de superar esa marca”, explica la sicóloga María Luisa Gumucio.

Sin ir más lejos, Edmundo Campusano, sicólogo y docente, detalla que la figura paterna dice relación con aspectos como la autoridad, la guía, el deber y la fortaleza. “Como también, de algún modo, se relaciona con la construcción de la identidad de la mujer en lo referido a validarse y saber respetarse a sí misma. En general es la figura del padre la que imprime ese aspecto en la formación personal”



¿CÓMO ES TU PADRE?

Padre ausente

Edmundo Campusano señala que las mujeres que tienen padre ausente pueden desarrollar falta de confianza personal, sentir que no se está apoyada en la vida y que no cuentan con la protección necesaria para seguir adelante. A veces, también, pueden generar la sensación de no tener una estructura familiar “tipo” (aun cuando estén separados puede estar o no la figura paterna), de no ser parte de ese grupo de contención emocional primario. Esto puede repercutir en la vida emocional y, en consecuencia, no confiar en sus decisiones y estar siempre dudando de sí misma en diversos ámbitos.

Hay 2 efectos que pueden verse en una hija de padre ausente con respecto a la elección de pareja:

1) Profundas heridas en el amor y la autoestima, que la lleva a elegir parejas que aportan poco. No sentirse “merecedora” del amor, convencida de ser incapaz de tener una pareja que valga la pena; muy insegura; fea; celosa; poco interesante, por lo que no busca o rechaza inconscientemente parejas valiosas, y a cambio acepta hombres que tienen poco para ofrecer pero que generalmente son cariñosos, con los que llena el vacío.

2) Autosuficiencia. Ya que no tuvo un padre que la protegiera aprendió a cubrir ella sus necesidades; “no necesito a nadie” es su lema, detrás de lo cual está el dolor de “no tuve a quien necesité”, lo que puede llevarla a no armar pareja o bien a elegir un hombre que no le importe, que sólo sea funcional a sus necesidades. Es decir, puede ser una mujer que no se arriesga, no se entrega al amor y huye de las relaciones realmente significativas.

Padre excesivamente sobreprotector

Campusano señala que es probable que un padre así anule, de algún modo, el proceso de madurez emocional, la capacidad de crecimiento y de poder desarrollarse y arreglárselas por sí misma. Puede contribuir a crecer, pero emocionalmente será frágil e inestable. La sobreprotección, en el fondo, crea en ella una especie de incapacidad vital. Esto es complejo, ya que está muy ligado a la sensación de ser siempre una niña, que no se la puede sola, lo que tiene efectos en la vida social, de pareja y laboral. Hay escenarios o consecuencias posibles.

1) Puede mantenerse como una niña mimada que buscará una pareja que se haga totalmente cargo de ella, con tendencia a deprimirse o entrar en pánico frente a las dificultades de la vida.

2) Rebeldía, que se ponga en peligro –ya que no aprendió a cuidarse por ella misma– y elija desafiantemente parejas muy inapropiadas y contrarias a los deseos de sus padres.

Padre castigador

A juicio de Edmundo Campusano, el castigo bien utilizado sí es una herramienta en la formación. Pero si es sólo castigo, sin compresión, o cuando es recurrentemente castigador, la figura de poder y autoridad del padre genera daños importantes en el desarrollo sicológico, ya que se crece asustada, con la sensación de falla personal, de ser un “error”; en estos casos, la imagen personal queda construida sobre la idea de no ser válida, de no cumplir “con lo que se debe”, de estar constantemente en “un error”. A eso debemos agregar que el castigo viene precisamente de la figura que debería darle el soporte necesario para sentirse apoyada, que “nada malo va a pasarle si se equivoca”.

De esta manera, detalla, al crecer puede haber una constante sensación de miedo, de esconderse en los diversos espacios de la vida, buscar estar siempre detrás o querer pasar inadvertida y no atreverse a ser visible.

Hay también tiene 2 efectos:

1) Baja autoestima y tendencia masoquista, que lleva a repetir el modelo y aceptar hombres abusivos y maltratadores, muchas veces guardando las apariencias y manteniendo en secreto su situación.

2) “Nadie más me va a maltratar”, la mujer se endurece y no tiene pareja, o bien ella se vuelve maltratadora con el sexo opuesto o elije un hombre muy débil, muy femenino, que no signifique ningún riesgo, pero que tampoco le importa realmente. Es decir, cierra su corazón.

Padre inmaduro

“Depende del tipo de inmadurez, en qué se haya traducido; si es un padre inconstante pero cariñoso cuando aparece, es menos marcador que los casos anteriores, porque el cariño está. Es posible que la hija –al crecer– acepte a este padre incumplidor, niño, pero que la quiere; puede generar rabia, una actitud maternal con el padre que también la lleve a actitudes maternales con las parejas. Le puede costar dejarse cuidar y proteger, porque no tiene la experiencia. También puede generar angustia fácil, ya que se incorporó la experiencia de la incertidumbre y falta de constancia en el amor, lo que puede generalizarse a lo bueno de la vida; es decir, que cuando las cosas van bien la mujer tema que ‘algo malo va a pasar’”, señala Gumucio.

“lo que más se ve en estos casos es que muchas mujeres asumen un rol de cuidadores de estos padres y, de algún modo, parecieran más ‘maduras’ de la edad que tienen. Lo complejo es que se adelanta la adultez y se tienen que asumir roles que no son propias de su edad y para los cuales tampoco están capacitadas. Hay un costo emocional, y lo peor es que siente que tiene que cuidar a su padre para siempre; algunas incluso sacrifican sus propios deseos y proyectos vitales en pro de mantener y cuidar a este padre inmaduro”.

Padre ideal 

Evidentemente, también existe el equilibrio. “Un padre ideal, es decir, presente, cariñoso, apoyador, capaz laboralmente, querido y respetado por su esposa, generalmente se traduce en un regalo de autoestima y buena elección de pareja para sus hijas. En la realidad, un padre perfecto es aquel que la mayor parte del tiempo es un buen papá; tiene defectos, por supuesto, se equivoca también, pero nunca llega a extremos”.

Este tipo de relación sana trae consecuencias positivas. “Estas mujeres tienen un equilibro interesante de aspectos masculinos y femeninos; pueden ser tan autosuficientes y capaces de competir como de manejar sus afectos y ser sensibles y expresivas. En general pueden vivir su vida afectiva sin alteraciones, y lograr una relación plena, afectiva y sexualmente hablando, al igual que en los diversos espacios laborales, sociales, etcétera”.

  ***

Las consecuencias o efectos del tipo de padre que se tuvo varían de una mujer a otra, no hay un patrón de conducta. ¿Por qué? Diferentes motivos:

1) Las características propias de la hija. Las personas más resilientes, es decir, con más capacidad de superar las dificultades y fortalecerse a raíz de ellas, puede que lo superen, logren muy buena autoestima y elijan una buena pareja. En cambio, habrá otras que necesitarán de un trabajo personal para lograr sanar las heridas y tener una vida plena.

2) El otro factor clave es el entorno, sus factores de riesgo y protección, cómo es la mamá, el colegio en que se desenvuelve, sus abuelos, tíos, primos, su barrio, su salud e incluso su belleza física, así como sus propias circunstancias de vida de niña.



SANAR HERIDAS

Las relaciones conflictivas familiares no sanadas, no sólo hieren a la persona sino a todo el grupo familiar y más aún, serán como polo de atracción que permitirá la repetición de conductas conflictivas con la futura pareja y con los propios hijos. Crean “raíces de amargura” que, como dice la Palabra, afectan aún a los que están alrededor.

Quizá la idea es: “¡pero haré TODO LO CONTRARIO de lo que me hicieron a mí!!”. Y esta es la trampa. Porque para hacer eso SIEMPRE DEBE TENER PRESENTE lo que “me hicieron” a fin de hacer lo opuesto, es decir, nunca la persona es libre para elegir, sólo opta por lo contrario (que no siempre es lo mejor).

Comprender cómo muchos problemas que no podemos solucionar se originan en la trama tejida durante nuestros primeros años de vida dentro del contexto familiar, 

a) No significa justificar: porque situaciones abusivas lo seguirán siendo, aunque deban ser perdonadas.

b) No significa entrar en la oposición de víctimas y victimarios: nuestros padres son responsables como padres, pero también producto de sus propias experiencias de vida. Nadie puede dar más de lo que ha recibido, salvo que haya sido sanado. Es necesario enfrentar el duelo por los padres que no tuvimos y aceptar los que tuvimos (que no significa aceptar todas sus acciones como correctas). 

c) No significa negar nuestra responsabilidad: muchas vivencias nos han condicionado, pero también somos responsables de tomar decisiones: o nos quedamos prendidos a nuestros sufrimientos (que pueden ser muy justificados) o elegimos sanarnos para vivir una vida libre, con la libertad que nos da Jesucristo.

Si bien habría muchos aspectos a analizar en la intrincada vida familiar, ahora querría centrarme en una vivencia sumamente destructiva: EL RECHAZO.



EL RECHAZO Y SUS DIVERSAS MANIFESTACIONES

Rechazar: significa “separar de sí a algo o alguien…” y su resultado es: el rechazo.

El rechazo es una de las experiencias más dolorosas que vivimos, sobre todo cuando se produce en la infancia y además, cuando proviene de los propios papás. El rechazo implica que no han sido satisfechas las necesidades básicas de amor y aceptación, indispensables para constituir una mente sana y, agregaría, un cuerpo sano. En su lugar aparecen una serie de sentimientos y pensamientos negativos, tanto sobre sí mismo (“no valgo, no sirvo”, …) como sobre los demás (desconfianza, dudas, etc.). Cuando hay una personalidad de base bien fundamentada, los rechazos en edad posterior duelen, pero pueden ser bien elaborados. Si no es así, todo rechazo real o fantaseado es sentido como destructivo, identificándolo con las experiencias tempranas negativas. Se ha dañado tanto la capacidad de dar como de recibir amor.

Es importante considerar que a veces, los papás han dado amor, pero por alguna razón los hijos no están seguros de ello. Por ej. Una mamá enferma, con internaciones prolongadas y frecuentes implica no sólo la ausencia de mamá sino quizá también la del papá y aunque lo amen, el niño se siente abandonado y no querido. También puede ocurrir que los padres, en función de sus propias experiencias infantiles, no puedan expresar el amor de manera que el niño pequeño pueda comprenderlo.

Por otra parte, los padres en general se niegan a aceptar que rechazaron o rechazan a sus hijos, ya que esto los llevaría enfrentar lo que suele ser realidad: que ellos a su vez fueron hijos rechazados. El “ser creyentes” suele dar un barniz de validez por cuanto se supone que el amor está presente, anulándose a veces el rencor, la amargura, etc. etc. que siguen anidando en el corazón. Por las experiencias vividas muchos papás no tienen la menor idea del daño que están causando a sus hijos.

No podemos dejar de mencionar a los papás que sufren o han sufrido de enfermedades mentales graves, lo cual ha impedido que puedan crear una familia que actúe como elemento de contención adecuada para el niño.

El Dr. Salomón dice: “la manera en que un padre rechaza a un hijo es a veces, inversamente proporcional a la manera en que él mismo fue rechazado, aunque muchas veces lo trata exactamente igual a la forma en que fue tratado”. 

El rechazo puede ser:

Manifiesto -> es cruel -> es plenamente consciente para el hijo

Encubierto -> igual de dañino -> pero es más difícil de enfrentar

1. EL RECHAZO MANIFIESTO

Algunas manifestaciones de este tipo de rechazo son:

• Expresarle abiertamente que no fue deseado; Aún decir a veces, cuáles fueron los intentos de aborto. Por ej. Él vino “de rebote” o “por accidente “o para reemplazar la pérdida de otro hijo.

• Expresar abiertamente que es inútil, o tonto, o que no se puede comparar con su/s otro/s hermano/s que son buenos, brillantes, exitosos.

• Decir en toda ocasión posible que esperaban y deseaban un hijo de otro sexo.

• Agresiones verbales y/o físicas que crean temor e inseguridad.

• Rechazo manifiesto por una incapacidad del hijo. Vieron que cuando existe un hijo con problemas los padres se dicen uno al otro: “tu hijo..”?

• Abuso y violaciones sexuales.

• Padres que abandonan el hogar y no tienen más contacto con el hijo. 

2. EL RECHAZO ENCUBIERTO

Como lo expresamos: es más difícil de reconocer y enfrentar porque es más sutil, aunque igual de destructivo que el anterior. Algunas de sus manifestaciones:

• Padres ausentes por actividades de interés personal 

• Divorcio de los padres -> se produce un abandono directo o el niño es utilizado como medio de agresión entre los progenitores.

• Padres que no expresan el afecto de ninguna manera. En el hogar los besos, abrazos, caricias, no existen. Pueden darse formalmente, pero sin el cariño correspondiente.

• Sobreprotección. Actitud de los padres ante una discapacidad ya sea física o mental. Lo incapacita para enfrentar las exigencias de una vida adulta. Hacen todo por los hijos, confirmando así que el hijo es un inútil, incapaz. Problema del hijo único donde todos los afectos (amor, odio, exigencia, etc. etc.) son colocados sobre él.

• El recibir amor está condicionado con lo que se hace u obtiene, no es amado por sí mismo, por lo que él es. Ante determinadas situaciones se “quita” el amor, la aceptación. Por ej. Los padres felices si es el primero en el grado, o es elegido en un casting de la TV. Pero se enojan si el niño es mal jugador de fútbol y el padre, fanático y jugador frustrado, lo trata despectivamente cuando no ha hecho ningún gol o no se destacó en la cancha.

• Padres sobreexigentes, rígidos, con disciplina muy estricta que el pequeño no entiende pues puede exceder a su capacidad de comprensión. Ej. El castigo de “no ves dibujitos por una semana” es algo eterno para un niño de 2 años!. No puede asimilarlo.

• Padres que niegan rotundamente que hacen franca discriminación entre un hijo y otro.

• Padres muy permisivos, incapaces de poner límites adecuados lo que crea inseguridad.

• Muerte de uno o ambos padres.



CONSECUENCIAS DEL RECHAZO

• Pobre concepto sobre sí mismo – Autodesvalorización – Sensación de incapacidad.

• Sentir odio, desprecio por sí mismo, por su cuerpo, por lo que es.

• Desconfianza generalizada: si los papás lo rechazan, los demás también lo harán.

• Celos – Dudas – Culpa

• Timidez – Introversión – Tolerancia extrema con tal de sentirse aceptado. No sabe cómo decir “no”.

• Extrema dependencia de otros, por ej. del novio/a. Posesivo de los demás.

• Extrema sensibilidad para captar palabras o actitudes como agresiones hacia él.

• Sensación de ser indigno de recibir, de lograr cosas.

• A veces extroversión, intento de ser centro de cualquier manera -> ser importante

• Estados depresivos más o menos graves.

• Fantasías y/o deseos de muerte y/o de suicidio

• Dificultad para expresar sentimientos. A veces aislamiento emocional.

• La seguridad interna del rechazo hace que actúe de tal manera que provoca esa reacción, lo que a su vez le confirma que no es aceptado.

• Fracaso en lograr metas. Ej. Son eternos estudiantes.

• Rebeldía -> delincuencia.

• Dificultades en la identidad sexual 

• Problemas escolares. Problemas de aprendizaje.

• Promiscuidad sexual.

• Pueden ser aduladores o realizar críticas crueles que hieren a los demás. Rápido en condenar a otros.

• Rencorosos, con gran dificultad para perdonar.

• Dificultad para compartir, para ayudar o pedir ayuda. Les cuesta dar pero también recibir.

• Obstinación: defienden una postura “a muerte”.

• Perfeccionistas: detallistas, legalistas -> puede unirse a hipocresía

• Irresponsabilidad.

• Profundas vivencias de soledad, desamparo, desprotección.



EJERCICIO:

Debes hacer 3 cosas:

(1) La carta

Escribe 2 cartas independientes. Una a tu madre y otra a tu padre. En ellas debes plasmar:

* Todo lo que necesitabas y no obtuviste

* Todo lo que querías decirles y no te atrevías

* Todo lo que deseabas cambiar y no podías

* Todo lo que no soportabas

* Todos los temas pendientes

Se trata de escribir una carta para cada uno de ellos en las que te des permiso para abrir la compuerta de frustraciones y cosas reprimidas de tu interior.

Hazlo con entrega. Con sinceridad, sin engañarte, sin miedo. No te calles nada. No importa si aparecen cosas feas, o insultos, o rabia o tristeza…

Si no expresas lo negativo, se enquista dentro de ti.

No hay prisa por acabarlas, puedes dedicar varios días a esta tarea si lo necesitas.

Algo que debes tener muy claro en este ritual, es que estas cartas son privadas, solo tuyas.Nadie debe leerlas, por ningún motivo, ni mucho menos tus padres.

(2) Quema las cartas

Junta ambas cartas y quémalas en algún recipiente donde puedas conservar las cenizas. Después pon las cenizas en una bolsa.

(3) Ejercicio de visualización

Busca un lugar de la naturaleza hermoso, que te guste especialmente, donde puedas realizar unos minutos de meditación.

Cuando toda tu atención esté centrada en tu respiración haz esto:

Visualiza a tu madre, convertida en una niña de dos o tres años que llega a este lugar tan bello. Es una niña muy pequeña, es inocente y está indefensa. Habla con ella, pregúntale cómo es su infancia, cómo la cuidan, qué miedos tiene, qué necesita… Date cuenta de que ella también es una niña indefensa y que ha sido víctima de su entorno. Cuando puedas verla con ternura, dale un beso y déjala marchar.

Visualiza ahora que llega tu padre, convertido en el niño de dos o tres años que fue. Míralo perdido e indefenso, inocente, tierno. Date cuenta que ha sido víctima de su entorno. Pregúntale qué necesita para ser feliz, cómo lo tratan los adultos, cómo es su vida… Cuando lo puedas ver con ternura (puedes besarlo, acunarlo…), despídete de él y deja que se vaya o, si lo deseas, hazlo muy pequeño e introdúcelo dentro de tu corazón.

Antes de acabar la meditación vuelve a centrar tu atención en la respiración e imagina que atraviesas, como si fueses un rayo de luz blanca, el tiempo y te proyectas feliz y notando el amor y la energía que eres, en el futuro.

Al acabar la meditación, busca un rincón hermoso para depositar las cenizas de las cartas. Si lo deseas puedes dibujar con tu dedo un corazón o un pájaro que se aleja volando libre usando las cenizas como pintura.

Es un ritual sanador muy intenso y como te he dicho de una gran trascendencia para ti. Te animo a que lo intentes, es un paso más hacia la vida conectada y consciente.

Hacer la paz con nuestros padres 

Paso 1: Selecciona un conflicto, con tu padre y con tu madre. Algo que sientes que te limita de alguna manera. 

Paso 2: Concéntrate en las áreas de su cuerpo y espacio mental donde se encuentran los sentimientos y los aspectos de negativos (o conflictivos). Y visualiza el dolor

Paso 3: Comenzamos con tu madre: Visualiza el conflicto con essos sentimientos y otras representaciones derivan de su cuerpo y su mente y llévalos hacia la palma de su mano izquierda. Lleva el dolor del cuerpo, las sensaciones de angustia, todo a tu palma. 

Paso 4: Deles forma en una representación y déjala ahí

Paso 5: Respira profundamente. 

Paso 6: Ahora con tu padre Visualiza el conflicto con estos sentimientos y otras representaciones derivan de su cuerpo y su mente y llévalos hacia la palma de su mano derecha. Lleva el dolor del cuerpo, las sensaciones de angustia, todo a tu palma. 

Deles forma en una representación y déjala ahí

Paso 7: Respira: Vas a explicarles lo que duele, y dite a ti misma como tendrías que hacer para que no te afectase. Cambia las acciones por positivas maternas y paternas Cambia como viviviste ese recuerdo, crea tus recursos y herramientas. Dibuja en tus manos una nueva forma que te recuerde como debes de actuar para que no te afecte en el futuro

Primero con la madre y luego con el padre 

Paso 8: Pon tus manos una enfrente de la otra y deja que se transforme el recuerdo por acciones e intenciones positivas, donde tú has resolucionado el conflicto y has creado una forma que te ayudará en el futuro

Paso 9: A continuación, junta lentamente tus manos y permite que las imágenes que habías creado se fundan en una única entidad. Mantén sus manos juntas durante un tiempo hasta que hallas integrado este cambio. A continuación, abre las manos para revelar esta nuevo cambio y recurso. Y soltar

Paso 10: Agradece a todos por ser parte de ti e integra el cambio.

Paso 11: Almacena la parte nueva, lleva la solución al dolor, toca esa parte de tu cuerpo que dolía y almacena los recursos que creaste. La mano izquierda donde dolía mama y la parte derecha donde dolía papa. Mantén este contacto para establecer un ancla mientras lleva a imagen a esa zona de tu cuerpo que sana y restablece su patrón.

Paso 12: Visualiza el futuro Sigue tocando al ancla y siente ese futuro diferente. 

Paso 13: En los próximos días y semanas siente como ha cambiado todo. También nota la forma en que ahora te sientes empoderado con estos recursos y anclajes que has creado.


Meditaciones:

Sanación padres e hijos

Liberación familiar



Hombres y mujeres, todos, somos hijos e hijas de nuestros padres, que a su vez son hijos e hijas de nuestros abuelos, que son hijos e hijas de nuestros bisabuelos, y así hasta el principio de la humanidad.




Lo paterno se asocia al gobierno, a la estructura, al estamento, a las leyes, el orden, a lo que da sentido frente a las dificultades del día a día. La figura paterna es la conexión más inmediata con el mundo real, lo material, lo práctico, lo que podemos tocar, probar, analizar.




Es esa parte de la esencia que sabe recibir la energía del mundo exterior, esa que se necesita para ir hacia afuera, con pasos firmes y seguros para enfocarse hacia el logro de los objetivos trazados en la vida.




El “abandono” y el “rechazo” son las heridas más comunes en las transmisiones del linaje paterno.




La falta de fuerza interior por conflictos no resueltos con el padre pueden provocar: inseguridad permanente, dudas, dificultad para tomar decisiones, miedo a salir al mundo, sensación de ser imperfectos, insuficientes o no merecedores.




Una cosa es la relación y otra el vínculo. El vínculo es eterno y no se trata de ir a ver a tu padre o hablar con él, ni siquiera tiene que caerte bien, ni tienes que estar de acuerdo, sólo tienes que darle un lugar en el corazón, un reconocimiento de su existencia. Recuerda que sin él tú no existirías y no podrías disfrutar de la magia de la vida.





Conexión




Debemos colocar la flor en nuestro corazón ya que esta se encargará de absorber todo lo que se deba sanar de cada generación.




Respiramos profundamente tres veces.




Vamos llevando la respiración por todas las partes de nuestro cuerpo desde los pies a la cabeza, exhalando fuertemente en aquel punto que sientas está bloqueado,

Date tiempo para relajar el cuerpo a través de tu respiración consciente.




Música, al menos tres minutos.




Seguramente experimentarás sensaciones y pensamientos. Si luchamos contra estas sensaciones, estamos “haciendo,” cuando en realidad nuestro verdadero “trabajo” durante esta conexión es simplemente “ser”. Y, no tratamos de deshacernos de los pensamientos que surjan, ni hacer nada con ellos, ya que eso solo crea más turbulencia mental. En su lugar, simplemente continúa regresando tu atención a la respiración.




Cada momento en la conexión siempre es sanador. Tu cuerpo, mente y alma toman exactamente lo que necesitas. Cuando notas que tu atención se ha desviado de tu respiración, un pensamiento en tu mente o una sensación en tu cuerpo, suavemente vuelve a enfocar tu atención en la respiración.





Música, al menos un minuto.




*Nos metemos dentro de nuestro corazón, allí hay un portal, lo cruzamos e ingresamos al corazón de nuestro papa, allí sanamos, perdonamos, bendecimos, llenamos de luz y amor todo lo que haya que sanar…




1 minuto




*Se abre un portal y viajamos al corazón de nuestro abuelo, allí sanamos, perdonamos, bendecimos, llenamos de luz y amor todo lo que haya que sanar…




1 minuto




*Se abre un portal y viajamos al corazón de nuestro bisabuelo, allí sanamos, perdonamos, bendecimos, llenamos de luz y amor todo lo que haya que sanar…




1 minuto




“Mis queridos ancestros, os veo, os reconozco como parte de la familia, os doy un lugar, veo vuestro dolor, veo vuestra tristeza, veo que seguramente no fue fácil y veo vuestra grandeza. Más allá de vuestra corazas veo el amor y la ternura. Gracias por haberme facilitado el camino que hoy transito. Honro vuestro destino permitiendo que las cosas sean como han sido. Y lo dejo con vosotros. Me libero y os libero. Ahora yo me sostengo y me ocupo de mi vida, a mi manera. Con amor y por amor os suelto y en mi corazón seguís latiendo”.




1 mimuto




*Se abre un portal y viajamos al corazón de nuestro bisabuelo… Allí cierro




1 minuto



*Se abre un portal y viajamos al corazón de nuestro abuelo… Allí cierro




1 minuto




*Se abre un portal y viajamos al corazón de nuestro papá… Allí cierro




1 minuto




Cruzamos el portal e ingresamos en nuestro corazón. Escuchamos nuestro corazón y vibramos con su sentir…. Todo saldrá correcto y perfecto, en comunión con toda la humanidad.




2 minuto




Y a su tiempo abrimos los ojos a ritmo lento agradecidos





Esta flor se debe enterrar en la tierra debajo de un árbol o maceta.


"Con constancia y paciencia se avanza cada día en el resurgir de una nueva era".

Los hijos y las Hijas del Amor.

Gracias por Ser, por Estar, por Compartir, por Colaborar en el Amor y la Gratitud


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