Primer chakra Muladhara
Primer chakra Muladhara
El nombre en sánscrito es Muladhara que significa Raíz. Se visualiza como color rojo intenso. Se localiza en el perineo, entre el ano y los genitales. Guarda relación con el elemento tierra y con todas las cosas sólidas y terrestres, como el cuerpo, la salud, la supervivencia, la existencia material y monetaria, y nuestra capacidad para atender y manifestar nuestras necesidades. Es la necesidad corporal de mantenernos vivos y en buen estado de salud, y la necesidad mental de admitir la limitación y la disciplina esenciales para su manifestación. Se vincula a todas las partes sólidas del organismo, especialmente los huesos, el intestino grueso (por el que transita sustancia sólida) y la masa muscular del cuerpo en su conjunto. Las glándulas asociadas son las suprarrenales.
El chakra Muladhara se ocupa de los asuntos de la supervivencia: los instintos, la lucha y la huida, la necesidad de paz y equilibrio. Cuando este chakra no gira o lo hace lentamente amenaza a la propia supervivencia, a nivel individual o colectivamente.
Cuando la supervivencia se halla amenazada sentimos miedo, que es contrario a las sensaciones de seguridad y tranquilidad, que son las que tendría que aportar dicho chakra. Ante la amenaza de peligro o de una circunstancia urgente, Muladhara se activa y el organismo reacciona al instante.
Si no equilibramos este chakra crecemos sin echar raíces, faltos de fundamento, y nos faltará la estabilidad indispensable al verdadero progreso. A falta de fundamento, somos inestables. Significa que hemos perdido nuestra capacidad de contenernos, de sujetarnos a nosotros mismos. Nuestra atención se distrae del momento presente.
El chakra raíz corresponde a nuestra predisposición genética. Concierne a nuestros vínculos con la tribu, el clan, la familia y la comunidad y su relación con el esfuerzo y la prosperidad. Cuando este chakra es fuerte hay una sensación sólida y decidida de que la vida es positiva. Cuando liberamos la energía del chakra conquistamos una sensación de paz interior y seguridad.
Comprender el chakra raíz a menudo requiere observar a la propia familia y la patología y enfermedades de sus miembros. Esto creará una matriz de comprensión y una visión holística de nuestra historia familiar y nos capacitará para descubrir las buenas cualidades que hemos heredado, así como nuestra tendencia al miedo, a la negación y a la duda, a las cuales volvemos en tiempos de crisis. Somos el producto de nuestro pasado, así como ellos fueron el producto de su propio pasado. Analizar la historia familiar es otra oportunidad para liberarnos de actitudes que ya no nos sirven. Al liberarnos de las actitudes familiares dispondremos de una mayor oportunidad para nuestro propio desarrollo. La adaptación es la clave de la supervivencia.
Todos necesitamos saber cómo conservar nuestra vitalidad para dedicarla a aquello que es importante para nosotros. Ofrecer nuestra energía a personas que no nos apoyan vacía nuestro espíritu.
Lo mismo sucede cuando ponemos energía en cosas que no son convenientes para nosotros. La negación del Ser da como resultado que se debilite la reserva de energía. Siempre existe una historia detrás de una enfermedad, que refleja la merma básica de energía. Esto tiene un origen emocional que se deriva del pensamiento latente de que, lo que somos y lo que hacemos, no es suficiente. Los cambios nos enseñan los agujeros en nuestra energía. Aceptar la verdad de que el cambio es necesario para nuestro crecimiento nos mantiene flexibles y con capacidad para adaptarnos a las situaciones de la vida. Aprender a fortalecer el chakra raíz es una consecuencia de la aceptación de que los cambios exteriores pueden ser rápidos y repentinos, mientras que los cambios interiores son lentos y requieren paciencia, fortaleza y coraje.
Los arquetipos asociados con el chakra raíz son: el de la "Madre Tierra" y el de "Víctima". Representan la faz positiva y la faz negativa del chakra.
Convertirse en la Madre Tierra es un arquetipo positivo del chakra raíz y puede sanar sus aspectos más conflictivos. Es esencial recordar que existen soluciones viables para manejar los cambios externos. Solo se requiere abandonarse, no temer y saber que algo bueno surgirá en nuestras vidas.
Este arquetipo está asociado con la nutrición, la asistencia y el amor incondicional. Al reconocer a la Madre Tierra que hay en nuestro interior (con independencia del género) reconocemos que somos capaces de proporcionarnos a nosotros mismos toda la seguridad física y emocional que necesitamos. Solo reconociendo que tenemos la capacidad de satisfacer todas nuestras necesidades por nosotros mismos, seremos capaces de reestructurar las experiencias en oportunidades de autosuficiencia, fuerza e integridad emocional.
La seguridad emocional procede del sentimiento de pertenecer a un grupo. Este aspecto fundamental del bienestar psicológico se relaciona con el arquetipo de la Madre. Éste exige aceptar la responsabilidad personal de la vida, reconociendo que se toman las decisiones y se merece lo mejor que la vida puede ofrecer. El conocimiento interior proviene de la aceptación de la propia experiencia y de la confianza en los propios sentimientos. Cada vez que acepto a la persona que soy, se intensifica el arquetipo de la Madre. Cuando afirmamos nuestro derecho a vivir, afirmamos nuestra conexión con la tierra. Potenciar estas actitudes positivas nutre al chakra.
Uno de los aspectos negativos de este chakra es la inclinación a las dudas, el abatimiento y la depresión. La incertidumbre merma nuestra confianza y agota nuestros recursos. Esta es una receta para convertirse en Víctima, que es el arquetipo negativo del chakra.
El chakra raíz debilitado puede provocar enfermedad, incapacidad para arraigarse, traumas graves o pérdidas, aunque el daño puede haber ocurrido en el pasado. La vida no puede manifestarse completamente si el chakra raíz está congestionado con actitudes negativas que limitan nuestra conexión con la energía. Si el chakra está debilitado debido a muchas generaciones de amenazas, dificultades y riesgo de aniquilación, la relación con la vida será débil y resultará difícil y frustrante echar raíces. Comprender este chakra significa aceptar el dolor por la pérdida, la separación, el rechazo y los abusos que tuvieron lugar en nuestro pasado personal y ancestral.
Las Víctimas disfuncionales son cada vez más un lugar común en nuestra sociedad, pues hay gente que busca a los demás para culparlos de sus propios problemas. Si te consideras Víctima, tú mismo te estas convirtiendo en un ser vulnerable, lleno de necesidades, y, por tanto, desenraizado, porque consideras cada decepción, separación o pérdida como algo que no puedes controlar ni cambiar. Subconscientemente sigues considerándote como el bebé que no puede levantarse y alimentarse por sí mismo.
La Víctima se vuelve vulnerable, está llena de necesidades y carece de raíces. Cree que no puede ejercer influencia, realizar cambios ni tener el control de las situaciones.
Características del Chakra:
Demasiado abierto: es cuando el chakra gira a una velocidad excesiva. La persona es desafiante, demasiado materialista, centrado en sí mismo y se compromete con absurdas hazañas físicas.
Bloqueado: es cuando el chakra no gira o lo hace con demasiada lentitud. La persona siente necesidades emocionales, baja autoestima, conducta autodestructiva y es temerosa.
Equilibrado: es cuando el chakra mantiene el equilibrio y gira a la velocidad correcta. La persona demuestra dominio de uno mismo, gran energía física, bien enraizado y es saludable.
Como desbloquear y activar los chakras:
I. EJERCICIOS FISICOS PARA EL DESARROLLO DE LOS CHAKRAS
1. PRIMER CHAKRA: Muladhara: Las siguientes asanas de yoga sirven para estimular y liberar la energía del chakra
APANASANA – Rodilla al pecho. Tumbados en decúbito supino doblar las rodillas colocando los pies en el suelo a unos sesenta centímetros de las nalgas. Acercar la rodilla izquierda hacia el pecho, cogiéndola con las manos a la vez que estiramos la pierna derecha, relajándola. También los hombros permanecen relajados. Al ritmo de nuestra respiración iremos soltando la presión de la pierna doblada de modo que al inspirar la separamos un poco del pecho relajando toda la zona abdominal y al expulsar el aire volvemos a acercar la rodilla al pecho.
Continuar durante varias respiraciones y cambiar de pierna. Mantener la atención en el Chakra raíz.
KANDHARASANA – Postura de los hombros o Medio Puente
Extendidos boca arriba, doblar las rodillas, plantas en el suelo, acercando talones a nalgas. Los pies separados entre sí unos 20 centímetros. Los brazos cerca del cuerpo, palmas hacia arriba.
Llevar el mentón hacia la garganta, elongando la nuca y acercándola al suelo. Pegar la zona lumbar al suelo balanceando la pelvis de atrás hacia delante, lo que va a protegerla durante el asana. Aplicar la respiración torácica. Inspirando y por medio de un esfuerzo de piernas presionando los pies en el suelo, ir elevando lentamente nalgas, la zona lumbar y la zona dorsal. Al espirar, ir posando, ahora en sentido inverso, la zona dorsal, lumbar y nalgas. Sincronizar movimiento y respiración. Repetir varias veces. Durante la fase estable, caso de que la puedas mantener, deberás presionar constantemente los pies contra el suelo y mantener la elevación de las ingles con la contracción de nalgas.
POSTURA DEL SALTAMONTES (Shalabhasana)
Tendido hacia abajo con la frente en el suelo, piernas unidas, brazos hacia atrás, extendidos o ligeramente flexionados. Las palmas de las manos se apoyan en el suelo. Comencemos por la postura mitad del Saltamontes, que nos permitirá preparar la postura completa. Tomar conciencia de la pierna derecha extendida, desde la ingle hasta el pie. Inspirando, ir elevándola lentamente sin doblarla, mediante una contracción de la zona lumbar y de la nalga correspondiente. Al hacerlo mantener toda la pierna izquierda en el suelo. No desplazarse hacia el lado izquierdo. Las manos ayudan y estabilizan la elevación. Marcar un tiempo arriba y descender despacio al espirar.
Hacer lo mismo con la pierna izquierda. Repetir tres veces, alternando las piernas. Después relajar… Ahora estás preparado para la postura completa. Tomar conciencia de las dos piernas unidas y extendidas. Al inspirar, contrayendo intensamente las nalgas y la zona lumbar, elevarlas. Las manos se apoyan en el suelo facilitando dicha elevación. Estabilizar la posición y mantenerla varias respiraciones, según posibilidades. Centrarse en las zonas que trabajan sobre todo en la zona lumbar, y controlar la respiración. Para dejar la posición, ir disminuyendo la tonicidad muscular descendiendo las piernas despacio, durante la espiración. Relajar completamente.
CABEZA A LA RODILLA (Janushirshasana)
Sentado, columna vertebral recta, piernas extendidas y. separadas. Ayudándose con las manos doblar la pierna izquierda y una vez la rodilla flexionada completamente, colocarla lateralmente en el suelo. La planta del pie vendrá a situarse contra el borde interno del muslo derecho, talón al perineo. Mediante el apoyo de los dedos de las manos en el suelo, a ambos lados de la pelvis, codos ligeramente flexionados y hombros bajos y hacia atrás, inspirar elongando la columna vertebral. El tórax en expansión y la cabeza erguida, mentón hacia la garganta. Al espirar mantener el estiramiento. A la siguiente inspiración, a medida que el tórax se eleva, girarlo hacia la pierna derecha y expulsar. La mano derecha se sitúa detrás de la pelvis. A cada inspiración, haciendo uso del empuje de los dedos, ir elevando el tórax e inclinando el tronco hacia delante, manteniendo los hombros bajos y hacia atrás y la cabeza erguida, nuca elongada. Al espirar mantener la posición adquirida. Cuando la cabeza se posicione sobre el plano vertical de la rodilla derecha, colocar la mano izquierda sobre la rodilla derecha y luego la otra mano para progresar en la flexión, siempre al inspirar. Durante la espiración mantener la posición adquirida vigilando las zonas que entran en juego y relajando aquellas que se tensan o resisten al avance. Cuando la inclinación del busto es suficiente, coger el dedo gordo del pie derecho y continuar el mismo proceso. La presión de los índices en el primer espacio interdigital y del pie, así como la tracción de los mismos, codos hacia el suelo, permitirá posar el vientre sobre el muslo para acabar depositando el tronco y la cabeza sobre la pierna derecha. Puede entonces extenderse los brazos y tomar con una mano la muñeca opuesta por delante de la planta del pie. Estabilizarse en la posición respirando lenta y profundamente, sensibilizando todo el flanco lumbar izquierdo. Volver a la posición de partida de manera gradual, siguiendo el mismo proceso a la inversa y relajarse. Repetir con la pierna derecha doblada y flexionando hacia la pierna izquierda extendida.
EJERCICIOS DE MOVILIDAD
Casi todo lo que implique un contacto con la Tierra sirve para tomar fundamento. Lo primero es llevar la energía hacia los pies y los ejercicios bioenergéticos que siguen son excelentes para este propósito:
1. De pie, en postura cómoda, con los brazos colgando a los lados. Ponte de puntillas y luego descarga con fuerza sobre los talones, doblando las rodillas al mismo tiempo, como si quisieras hundirte en el suelo. Para dar más énfasis a este movimiento puedes también subir y bajar los brazos, subrayando el sentido descendente. Repítelo varias veces, es un buen ejercicio de calentamiento.
2 – Postura básica de toma de fundamento En pie, las piernas separadas a la anchura de las caderas o poco más, las puntas de los pies en ligero ángulo hacia el exterior, las rodillas levemente flexionadas en vertical con los pies. Pisamos el suelo como si quisiéramos separar dos alfombrillas imaginarias puestas una debajo de cada pie. Sentimos la solidez y la fuerza que el suelo comunica al abdomen. Mantenemos la postura unos momentos mientras imaginamos que estamos defendiendo nuestro terreno ante una situación difícil. Si queremos cargar un poco más de esfuerzo sobre las piernas, inhalamos y flexionamos las rodillas. Al tiempo de exhalar nos erguimos. Repetir durante varios minutos, pero procurando no «agarrotar» las rodillas ya que entonces se rompería el circuito de toma de fundamento.
3- El elefante: Inclínate hacia abajo con las piernas algo flexionadas y apoya las palmas de las manos en el suelo. Puedes gatear hacia delante tan pronto como te resulte incómodo el mantener la postura estática. Inhala y flexiona las rodillas hasta formar un ángulo de unos 45 grados; exhala y estira las rodillas hasta poner las piernas casi rectas, pero sin forzar jamás la posición. Repite el ejercicio hasta que notes un estremecimiento o la irrupción de una corriente de energía en las piernas, lo que suele ocurrir al cabo de unos minutos si se ejecuta correctamente. Por último, incorpórate despacio, con la espalda doblada y el vientre relajado, y te yergues hasta retornar a la postura de pie. La respiración debe permanecer profunda y regular durante estos ejercicios; puedes exhalar cualquier sonido que te parezca natural. Flexiona un par de veces las rodillas, sacude las piernas y quédate en postura de descanso, notando los efectos. Repítelo las veces que te parezca conveniente.
4 – Pies en alto. Tumbado de espaldas en el suelo, levanta las piernas al aire con las rodillas relativamente rectas, aunque no del todo. Alza las piernas hasta que los pies lleguen casi a la vertical de la cabeza, y saca los talones. Si localizas la postura que hace vibrar las piernas, quédate en ese punto y deja que prosiga la vibración, que carga de energía las piernas y las caderas.
5 – «Zapateado» Excelente práctica por la mañana, al levantamos, y mejor aún si va seguida de un masaje de pies realizado con rodillo, con una pelota de tenis o por tu pareja, si es posible. Patea el suelo varias veces con un pie, y luego con el otro. Este ejercicio abre los chakras de los pies y nos ayuda a entrar en contacto con la solidez del suelo. Saltar, correr, bailar con música de ritmos monótonos y fuertemente acentuados es idóneo para activar el chakra raíz.
MUDRA: AUMENTA EL ELEMENTO TIERRA y ESTIMULA EL CHAKRA RAIZ-MULADHARA
Este mudra estimula los cinco sentidos y especialmente el olfato. Endurece las uñas, fortalece el cabello (detiene la caída), pelo, músculos (evita la atrofia), huesos (previene la descalcificación) y sistema cutáneo (eficaz en las afecciones de la piel). Estimula el chakra muladhara, combate la debilidad general del cuerpo y despierta las energías vitales fortaleciendo el aura. En el terreno mental, expande la conciencia e incrementa la amplitud de miras. Se forma uniendo la punta del anular con el pulgar.
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