Sexto chakra Ajna
Sexto chakra Ajna
Su nombre en sánscrito es Ajna que significa "Percibir", "Conocer". Ello nos da una idea de la doble naturaleza de este centro: recibir imágenes por las percepciones, pero también formar imágenes a través de las cuales nos adueñamos de la realidad, en el proceso llamado comúnmente de visualización creativa. Se visualiza como color celeste. Se localiza en un punto ligeramente por encima del entrecejo. Los órganos asociados son los ojos y la glándula es la pineal. El elemento correspondiente es la luz. Está asociado, pero no identificado con el tercer ojo, el órgano etérico de la percepción para psíquica que flota entre los ojos del cuerpo físico. Podríamos considerar al tercer ojo como el instrumento psíquico del sexto chakra, al igual que los ojos físicos son instrumento de la percepción para el cerebro.
El chakra del entrecejo está compuesto por la objetividad, la inteligencia consciente, los pensamientos sintéticos y analíticos, la memoria, la capacidad de aprender (lo que denominamos educación) y la habilidad para conocer lo que hemos aprendido (lo que llamamos sabiduría). El discernimiento, la imaginación y la intuición también son aspectos importantes de este centro.
Conocer que quieren decir las cosas es una de las funciones de este chakra. Ayuda a discernir que es lo positivo que han aportado ciertas personas o lugares. Revela lo que ha sido útil y lo que ha creado lucha, falta de armonía y sufrimiento. Enseña la verdadera naturaleza de la realidad. Si estamos felices y abiertos a las cosas buenas de la vida, somos capaces de crear más cosas buenas para disfrutar de ellas. Si estamos convencidos de que dichas cosas llegarán a nuestra vida, generalmente lo hacen. Por el contrario, si somos negativos, escépticos y estamos asustados, las experiencias en la vida estarán teñidas de esas vivencias.
Sensible al pensamiento y a las emociones, actúa elevando el ánimo. Evalúa los encuentros y las vivencias como positivas o negativas, ilumina las experiencias y ofrece paz interior y armonía cuando se vive en consonancia con los principios universales. Este centro tiene la capacidad de controlar las respuestas ante las situaciones con el fin de que nos expandamos para aceptar la realidad o que, por el contrario, nos apartemos de ella. Adquiere su poder total tardíamente en la vida, ya que prospera cuando las elecciones reflejan que se han internalizado las experiencias, tal como el amor, la buena salud, la seguridad o la abundancia. Funciona aún mejor cuando se busca calidad y profundidad en las experiencias. Sin embargo, también es capaz de atraer los objetos externos que se necesitan para sobrevivir y prosperar.
El chakra se abre cuando asumimos mayores niveles de responsabilidad en la vida y cuando se conquista la calidad de vida que se desea. El crecimiento interior y la madurez están profundamente conectados con este chakra. Es el lugar donde somos capaces de mirar en lo profundo de la propia naturaleza para evaluar las elecciones. Cuando dudamos de nosotros mismos o estamos en conflicto con el conocimiento interior y las acciones externas, el centro se cierra, la capacidad de juicio resulta afectada y se toman decisiones basadas en razones equivocadas.
Este centro hace todo lo posible por ayudar al cuerpo a que afronte los cambios, estimula las hormonas que lo mantienen en forma y lo preparan para el cambio. Se aborda el cambio desde un punto de vista diferente. El cambio no produce miedo, sino transformación. Se puede utilizar el ojo interior para evaluar y discernir si las cosas son adecuadas para que ayuden a formular lo que se desea. El cambio ofrece nuevas experiencias, nuevas personas y a veces incluso nuevos lugares. Nos ofrece los instrumentos de sabiduría, conocimiento, discernimiento, imaginación e intuición. La forma en que se emplean dichos instrumentos depende de lo responsable que se sea de los actos Se tiene la capacidad de transformar a niveles profundos y maravillosos. La elección es nuestra.
Los arquetipos del chakra sexto son como la representación misma de los dos hemisferios cerebrales. Por un lado, la parte de la razón que se atiene a lo que dicta la lógica y, por el otro, el lado creativo que nos impulsa a adoptar posturas o acciones totalmente nuevas que permiten ir más allá. Por lo tanto, los arquetipos son: el "Psíquico" y el "Racionalista".
El arquetipo funcional de este chakra es el Psíquico, lo que no solo se refiere a las personas que utilizan sus poderes en un sentido profesional, sino a todo aquel que confía en que las respuestas a los desafíos de la vida estén en su interior. Una vez despiertos a la necesidad de escuchar, desarrollando el chakra de la garganta, los psíquicos escuchan en su interior. Reconocen que la sabiduría del chakra del tercer ojo es como un susurro que no puede ser oído a menos que se aquiete el ruido de la vida cotidiana. Por eso se reconoce la necesidad de la meditación y la contemplación, con el objeto de que brillen su creatividad e intuición. Esta forma de pensar está dirigida hacia el interior y se puede evaluar mediante una escala objetiva para reflejar el crecimiento y la sanación. Este modo de pensar no es analítico, sino más bien simbólico e imaginable.
Tras haber afinado las habilidades, los psíquicos suelen convertirse en artistas excepcionales, en sanadores y terapeutas. Conocen la diferencia entre teoría y práctica: que el individuo realmente dotado no es aquel que vive "como los libros", sino quien confía que su instinto le proporciona percepciones únicas.
El arquetipo disfuncional es el racionalista, que permite el predominio del hemisferio cerebral izquierdo, usualmente por el miedo y la inseguridad que siente ante la idea de desmantelar el mundo seguro en el que ha crecido y se ha limitado. En realidad, los racionalistas no son simplemente personas que adoptan una idea "científica" con respecto a todo. Este grupo también incluye a los controladores y a los perfeccionistas, los que no pueden aceptar los fallos humanos de los demás y son igualmente duros consigo mismos. Temerosos de conocer cosas que prefieren ignorar, no están dispuestos a mirar en su interior. Hay quienes pasan de una experiencia a otra sin detenerse a reflexionar y nunca accederán a la sabiduría. Repetirán las mismas equivocaciones una y otra vez sin comprender lo que les ha sucedido. La resistencia al cambio hace que las personas desgasten su energía vital, mermen su voluntad y envejezcan y se agoten antes de tiempo. No saben apartarse de las cosas que les quitan su energía. No han desarrollado la discriminación, ni la habilidad para saber si algo es bueno o malo para ellas.
Al haber elegido no confiar en sus sentimientos, sus intuiciones y sabiduría interior, quizás porque fueron ridiculizados en su infancia, el racionalista se obliga a mantener una serie de normas que cada vez le aíslan y limitan más.
Características del chakra:
Demasiado abierto: es cuando el chakra gira a una velocidad excesiva. Son personas muy lógicas, dogmáticas, autoritarios y arrogantes.
Bloqueado: el chakra no gira o lo hace con demasiada lentitud. Son personas indisciplinadas, que temen al éxito, con tendencia a la esquizofrenia y con miras muy bajas.
Equilibrado: es cuando el chakra gira a la velocidad correcta. Son personas carismáticas, muy intuitivas, no están apegadas a las cosas materiales, pueden experimentar fenómenos inusuales.
Como desbloquear y activar los chakras:
6. SEXTO CHAKRA: EJERCICIOS PARA EL SEXTO CHAKRA
Este ejercicio sirve para tonificar y centrar los ojos físicos. Es muy recomendable en caso de fatiga visual, para mejorar la visión y remediar la fatiga visual debida a muchas horas de trabajo con papeles o lectura continua.
En posición sentada de meditación, con la espalda erguida. Cierra tus ojos y báñalos en la oscuridad. Lleva tu conciencia al punto situado entre los ojos, en el centro de la cabeza. Nota la oscuridad y sosiégate disfrutando esa calma tranquila. Cuando notes que has recobrado tu centro, abre los ojos y mira de frente. Poco a poco volverás la vista hacia arriba, como buscando el cielo, pero sin mover la cabeza. Luego trazarás una línea recta hacia abajo, volviendo la mirada tan baja como te sea posible sin mover la cabeza. Repítelo otra vez hacia arriba, y luego hacia abajo, retorna los ojos al centro y ciérralos, regresando a la oscuridad. Abre los ojos de nuevo y céntralos. A continuación, repite los movimientos anteriores, pero esta vez en diagonal, primero de arriba a la derecha abajo a la izquierda, dos veces, y luego de arriba a la izquierda abajo a la derecha, también dos veces, seguidas del regreso a la oscuridad. Repite otra vez, ahora del extremo izquierdo al extremo derecho, volviendo a la oscuridad después de dos repeticiones, y, por último, después de centrar los ojos, describirás semicírculos, primero por arriba y luego por abajo, para terminar con una serie de rotaciones completas de los ojos, siempre llevándolos hacia la posición más extrema en todas direcciones. Retorna a la oscuridad. Frótate con fuerza las palmas de las manos hasta que las notes calientes. Una vez hayas calentado suficientemente las manos, coloca las palmas sobre los párpados y deja que los ojos se bañen en el calor y la oscuridad. Cuando el calor empiece a disiparse, frótate los párpados con suavidad, dando masaje a la frente y al rostro. La sesión puede terminar con un ejercicio de meditación profunda, o simplemente retornando al mundo exterior.
MEDITACIÓN SOBRE LOS COLORES
Es una visualización sencilla que sirve para sanear y purificar los chakras; al mismo tiempo desarrolla la facultad del tercer ojo para crear y percibir los colores. Comienza en postura de meditación, a ser posible sentada. Empezaremos tomando fundamento y centrando nuestras energías. Cuando nos parezca que esto se ha logrado suficientemente, imaginaremos un disco brillante de luz que flota sobre nuestra cabeza y del que podemos ir tomando los colores. Sea el rojo el primer color. Tiraremos de él haciéndolo pasar por el chakra corona y en sentido descendente por toda la columna vertebral hasta que el primer chakra se llene de vibrante color rojo. Conserva ese color en tu primer chakra durante algunos momentos. Observa cómo se siente tu cuerpo con ese color, ¿le agrada? ¿La sensación es de energía o de ligera incomodidad? A continuación, retornarás al chakra corona para extraer del disco blanco la luz anaranjada. Envíala en sentido descendente por tu organismo, sin dejar de observar el efecto que te causa ese color. Llévalo hacia tu segundo chakra, y llena tu vientre de ese vibrante color anaranjado. Vuelve luego a la corona para buscar una luz amarilla-dorada y recorrer con ella el organismo hasta el tercer chakra. Imagina un resplandor cálido y dorado que irradia de tu cuerpo a la altura del plexo solar, inundando con sus rayos todas las partes de tu persona, a la que colman y caldean. Por cuanto el tercer chakra se asocia con la distribución de la energía en el organismo, esa irradiación es importante para que se generalice la sensación de un fuego interior. Pasamos seguidamente al corazón y al color verde. Deja que ese color te inunde, aportando un sentimiento de amor y de afinidad hacia el mundo en derredor. Visualízalo como un cálido resplandor esmeralda alrededor de tu centro cordial. En seguida buscaremos en nuestro disco blanco el color azul, y haremos que descienda hacia el chakra de la garganta, la cual suavizará al tiempo que relaja los brazos y los hombros. Nota cómo los rayos azules se prolongan lateralmente alrededor de tu garganta y establecen comunicaciones con todo lo que te rodea. Ahora se pasa al tercer ojo, visualizado por lo general como un azul índigo brillante. Nota la frialdad refrescante de este color mientras baña tu tercer ojo. Que se lleve todas las imágenes ajenas y que purifique y regenere tu pantalla interior. Por último, el chakra corona se visualiza como un violeta muy intenso, muy vibrante. Nota ese color violeta cómo corona toda tu aura y confiere energía y equilibrio a cada uno de los chakras. Pasa revista a todos los chakras para ver si retienen sus colores. Intenta visualizar todo tu cuerpo y «ver» si aparece como un arco iris completo. Al hacerlo, observa cuáles son los colores que aparecen más fuertes o más brillantes. Toma nota de las sensaciones que cada uno de ellos ha suscitado en ti, y de cuál te ha parecido más nutricio y vigorizante. Los colores mejor recibidos habrán sido, probablemente, los correspondientes a las energías que más necesitabas en este momento. Los más problemáticos sin duda corresponden a las regiones que típicamente evitas o donde tal vez se esconda alguna dificultad. Unos colores pálidos o desvaídos indican una debilidad; los colores fuertes prometen vigor y solidez. Juega interiormente con esos colores hasta que te parezcan equilibrados; esto ayuda a equilibrar tu aura también.
MUDRA: GUYAN MUDRA.
La punta del dedo gordo toca la punta del dedo índice, estimulando el conocimiento y la habilidad. El dedo índice es simbolizado por Júpiter, y el dedo gordo representa el ego. Guyan Mudra imparte receptividad y calma. En muchas meditaciones y ejercicios de respiración se usa la forma activa de GUYAN MUDRA, que es colocando el dedo índice debajo del pulgar, de modo que la uña del índice está bajo la coyuntura (la rayita) del pulgar.
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