Tercer chakra Manipura

Tercer chakra Manipura



El nombre en sánscrito es Manipura que significa "Gema Brillante". Se visualiza como color amarillo. Se localiza entre el ombligo y el plexo solar. Guarda relación con el elemento fuego. Rige el sistema del metabolismo y es el responsable de la regulación y la distribución de la energía metabólica en todo el organismo. El aparato digestivo es parte importante de dicho sistema. Los órganos asociados son los del aparato digestivo y los músculos. Las glándulas son el páncreas y las suprarrenales.

El plexo solar es una fuente brillante de poder para las personas que conocen su propio valor y que tienen un sentido real de su identidad. Un plexo solar fuerte y flexible proviene del hecho de aceptar los desafíos de la vida.

Cualquier actitud negativa o poco afectuosa que tenga respecto de sí mismo resta fuerza a esta energía vital. Uno debe estar dispuesto a desarrollar una sólida sensación de su valía, tanto interior como exteriormente.

Cuanto más nos conocemos y nos amamos, más cosas buenas llegarán hasta nosotros. Cuando construimos un centro interior viable, todo lo bueno e íntegro de la vida es atraído por nosotros. Este centro viable también se opondrá a todo lo que es negativo y oscuro.

El chakra del plexo solar es la sede de nuestros instintos. En él se digieren las experiencias de la vida. Aquí bloqueamos nuestras emociones como la cólera, la agresividad, el disgusto, el horror, el temor y también el miedo al fracaso y a la muerte. Aquí es donde experimentamos la ansiedad y donde nuestro espíritu se siente agobiado.

Representa el poder, la acción, la voluntad, la vitalidad. Se trata de desarrollar el poder como integración, la fuerza interior que nos conecta con las potencias de la vida. El poder únicamente se ejerce haciendo algo y eso es potenciar los cambios o las ideas. De este modo reemplazamos el "poder sobre algo" por "poder para hacer algo". El verdadero poder de cualquier grupo u organismo depende de su solidaridad, su unidad, su capacidad para combinar y coordinar sus fuerzas internas. El poder dependerá también de nuestra capacidad para combinar la diversidad y para sacar del todo alguna cosa nueva. Por obra de la alienación y el aislamiento, hemos perdido el concepto del poder interior, del poder de la conexión, de la unión, de la fusión. Y sin eso, no hacemos sino anquilosarnos, perder nuestra chispa, nuestro entusiasmo, nuestra voluntad y nuestros deseos. Generalmente se busca el poder por la satisfacción del amor propio y no por la capacidad para servir mejor al interés general. El poder sin finalidad es puro capricho, y muchas veces incluso peligroso.

El poder depende de la energía, tal como la supervivencia depende de la materia y la sexualidad del movimiento. Si queremos producir un cambio efectivo debe entrar en funcionamiento la voluntad. De la elección nace la voluntad. En la voluntad se combinan la mente y la acción, la dirección consciente del deseo, los medios con los cuales creamos nuestro futuro. Sin voluntad no es posible el poder personal y así ella se convierte en una clave primaria para el desarrollo del tercer chakra. La verdadera voluntad requiere comunicación profunda con uno mismo, confianza en el propio albedrío y disposición para asumir riesgos y aceptar las responsabilidades que derivan de esos riesgos. El que se atreve a usar su voluntad fortalece la conciencia en sí mismo, y ésta a su vez refuerza la voluntad. Es como un músculo, para desarrollarlo hay que ejercitarlo. Igual que el poder, la voluntad se asocia generalmente con las nociones de disciplina, control y manipulación. Nuestra voluntad florece cuando estamos relajados, felices y en sintonía con nosotros mismos. Para que la voluntad se ejerza, es preciso también que permanezcamos en contacto con nuestros deseos. Los atributos de poder del tercer chakra son la voluntad, la vitalidad y la autodisciplina, que en último término derivan de la autoestima. Cuando ésta se halla alta, actuamos con seguridad, aplomo, disciplina y entusiasmo vital. Cuando está baja, andamos llenos de dudas y nos recriminamos a nosotros mismos. Si esta zona está muy congestionada, puede conducir a una falta de energía crónica. En caso extremo quedamos en un estado de inercia. Es un ciclo paralizante.

Es lo que ocurre cuando la vergüenza se apodera del tercer chakra. La vergüenza es la antítesis de la autoestima. La manera en la que podemos demostrar nuestra autoestima y poder personal se representa en los arquetipos asociados con este chakra: el "Guerrero Espiritual" y el "Esclavo del trabajo".

En su estado óptimo, es representada por el arquetipo del Guerrero. Tiene un fuerte vínculo con el sentido de la identidad personal y exige respeto y un tratamiento positivo.

El Guerrero se mantiene firme frente al miedo y es un defensor de la justicia y la seguridad.

El arquetipo del Guerrero sabe quién es, y no renuncia a sus principios cuando se encuentra en medio del cambio, es interiormente fuerte y posee generosidad de espíritu, independientemente de lo que se diga o haga, acepta la realidad y el conflicto, considerándolos una vía hacia la fortaleza.

Entre todas las cualidades que posee, la que más se destaca a la hora de afrontar un cambio es su sólida identidad.

Tienen un sentido bien definido de sí mismos y su ego está intacto, atraen experiencias y personas que las valoran y las fortalecen. Esto es importante, porque entonces serán capaces de gobernar su energía en épocas de crisis y de cambio. No permitirán que ninguna persona ni situación agote sus recursos.

El plexo solar es el centro en el cual son importantes la individualidad, la flexibilidad del ego y la identificación. Sin estas cualidades, trastabillamos en el mundo y nos convertimos en personas susceptibles de ser manipuladas, explotadas y maltratadas. Al vivir sin la obligación de comprometerse con la vida ni de negociar para el propio provecho, tendremos un plexo solar debilitado, haciendo todo lo que nos piden sin decidir si es conveniente para nosotros.

Caemos así en el arquetipo del Esclavo cada vez que perdemos la conexión con nuestra identidad personal. Más aún, si no sabemos quiénes somos no hay posibilidad de crecer ni madurar.

Sin un sentido correctamente desarrollado de la identidad personal, que nos permita afirmar lo que valemos, podemos depender excesivamente de las experiencias externas y de otras personas. Podemos buscar la valoración de los demás para sentirnos importantes y valiosos y de este modo no conseguiremos desarrollar una conciencia interna de quiénes somos y cuál es nuestra valía.

Aquellos cuyo plexo solar no funciona adecuadamente son personas egoístas, rencorosas y resentidas con cualquiera que ocupe su lugar. Logran que cualquier acontecimiento creativo se torne en una situación difícil al minar el poder de los que están a cargo del mismo, porque desean ser el foco de atención. Este arquetipo del Esclavo ha vivido a la sombra de los demás durante tanto tiempo que está seducido por el poder y por convertirse en algo especial.

Cuando el poder cae en manos de personas codiciosas, inmaduras e irresponsables, los valores se distorsionan y reina la confusión. Esto atenta contra la salud, la estabilidad y la bondad natural de las personas. Aquellos que no se honran a sí mismos abusan de los demás, porque no comprenden la responsabilidad que supone su posición. 

Características del Chakra: 

Demasiado abierto: es cuando el chakra gira a una velocidad excesiva. Produce cólera, excesivo control y adicción al trabajo. Estas personas expresan juicios sobre los demás y se muestran superiores.

Bloqueado: es cuando el chakra no gira o lo hace muy lentamente. Produce personas que se preocupan por lo que los demás piensan, tienen miedo de estar solas, son inseguras y necesitan que las confirmen constantemente.

Equilibrado: es cuando el chakra gira a la velocidad vibratoria correcta. Son personas que se respetan a sí mismas y a los demás.



Como desbloquear y activar los chakras:

3. TERCER CHAKRA – PRANAYAMA
La habilidad de crear y deshacer hábitos está asociado con el centro del ombligo o tercer chakra. Cuando nuestro centro umbilical es fuerte, tenemos firmeza para tomar decisiones y mantenerlas. Muchas adicciones, sobre todo el fumar, las drogas y el alcohol se relacionan con el elemento fuego. Las respiraciones con el uso del ombligo, sobre todo la respiración de fuego y la de 4 tiempos, nos dan la energía de fuego que ansiamos. Como la energía que creamos empieza a satisfacernos, nos libramos del dominio de la adicción.

RESPIRACION DE FUEGO:
Durante la Respiración de Fuego el aire es inhalado y bombeado hacia fuera de forma muy rítmica, como si se usara un fuelle, sin sentir ningún tipo de tensión en los músculos del abdomen, pecho, caja torácica o en los hombros, los cuales permanecen relajados durante toda la respiración, hasta parecer que puedes continuar el ritmo de la respiración indefinidamente con poco esfuerzo. Una de las formas de empezar a hacer la Respiración de Fuego es el empezar con una Respiración Profunda y Prolongada, y cuando los pulmones se han expandido completamente, inmediatamente forzar el aire a salir, y en cuanto hayamos expulsado casi todo el aire, volvemos a inhalar el aire de vuelta hacia dentro, arqueando cada vez la columna hacia delante y presionando ligeramente las palmas contra las rodillas para poder sentir el diafragma llenar los pulmones de atrás hacia delante completamente, y después contraerse de nuevo. Con cada respiración uno expande y contrae un poquito más rápido, hasta que, sin expandir y contraer completamente, sentimos un ritmo, y permitimos que el ritmo asuma el control.
La otra manera de sintonizar con el ritmo de la Respiración de Fuego puede ser al comenzar de forma inmediata con una respiración rítmica y potente, simplemente visualizando el parecido del diafragma a un fuelle. De cualquiera de las formas, llegado a este punto puedes hacer la Respiración de Fuego o muy potente o muy ligera.

RESPIRACIÓN DE 4 TIEMPOS:
Puedes empezar a respirar contando hasta cuatro… contando lentamente. Siente cómo la respiración expande tu caja torácica… el objetivo es llenar todo tu pecho de aire. Al final de contar cuatro, cuando piensas que ya no puedes inspirar más, inhala un poquito más. Mantén la respiración mientras cuentas otra vez hasta cuatro. Exhala contando hasta cuatro… y cuando piensas que has expulsado todo el aire, vacía tus pulmones un poco más.

ABDOMINALES
Aunque sean un ejercicio clásico de la gimnasia occidental y no de yoga, las sentadillas mejoran el tono muscular en la región del tercer chakra y ayudan a regular la digestión. Comenzamos en el decúbito supino, las rodillas flexionadas y los pies paralelos. Entrelazamos los dedos detrás de la nuca. Tensar la musculatura abdominal y elevar la cabeza unos dedos del suelo; no es necesario sentarse del todo. Los músculos hacen su trabajo en los primeros centímetros de contracción. Inhalar para bajar la cabeza, exhalar para levantarla. Repítelo tantas veces como puedas, aumentando las repeticiones con la práctica.

EL LEÑADOR
El sonido asociado con el tercer chakra viene a ser como un «ah» fuerte. Con él acompañaremos los movimientos del ejercicio siguiente: De pie, con los pies firmemente plantados en el suelo y separados algo más de medio metro. Eleva los brazos juntos por encima de la cabeza, con las manos unidas. Dobla ligeramente la espalda hacia atrás. Exhalando el sonido «ah», baja hacia delante toda la parte superior del cuerpo para meter los brazos entre las piernas e incluso más atrás, en un solo movimiento que debe ser fluido y rápido, al tiempo que emites tanta fuerza y poder como te sea posible. Repítelo de cinco a diez veces en cada sesión. Notarás cómo «rompe» la energía a través de la parte superior de tu cuerpo.

DHANURASANA – EL ARCO
Tendido boca abajo, sobre el abdomen. Piernas unidas. Brazos cerca del cuerpo. Colocar la frente en el suelo elongando la región cervical. Doblar las rodillas llevando los talones hacia las nalgas. Con las manos, todos los dedos en la misma dirección incluyendo pulgares, tomar los tobillos o el dorso de los pies (al principio si no llegas, puedes ayudarte con una cinta). Balanceo de la pelvis presionando con el pubis el suelo, retracción del abdomen y rectificación del segmento lumbar. Atraer de forma progresiva, mediante flexión de los codos, los talones hacia la parte superior de nalgas. Inspirando, la cabeza y el pecho de irán elevando mediante la contracción de la musculatura vertebral. Piernas pasivas. Espirar. A la siguiente inspiración, las piernas entran en acción elevando las rodillas del suelo y tirando hacia atrás, arqueando uniformemente la columna vertebral. Mantener el mentón contra la garganta y el conjunto cabeza-cuello hacia atrás. Mantenerse controlando y ritmando la respiración. Relajar todas las zonas que no toman parte activa (cara, brazos, columna vertebral.). Volver lentamente, reduciendo la intensidad en piernas hasta la posición de partida. Relajar completamente. En caso de dificultad, colocar un pequeño soporte (cojín o almohadilla) en la zona epigástrica (zona superior del abdomen) facilitando la elevación.

NAVASANA
Sentado, columna vertebral recta. Piernas unidas y extendidas. Los dedos apoyan en el suelo a nivel de la zona media de muslos. Los brazos, ligeramente flexionados. Inspirando inclinar la columna recta hacia atrás al mismo tiempo que se van elevando las dos piernas. Practicar varias respiraciones, sobre todo torácicas y claviculares. Tratar de mantener el ángulo recto que forman en la posición de partida el tronco y las piernas, o si es posible, agudizarlo. El pecho, erguido. El mentón, hacia la garganta, y la nuca, en prolongación al resto de la columna vertebral. Concentración mental en la zona abdominal. Fijar la atención en un punto para mantener el equilibrio, elevar las manos del suelo colocando los brazos horizontales y paralelos. Respirar varias veces como se ha indicado, Volver a la posición de partida inspirando y apoyando las manos en el suelo, para después descender las piernas al mismo tiempo que la columna se va situando a la vertical. Relajar.

PURVOTANASANA – ELEVACIÓN DEL ESTE
Partiendo de la postura sentada, estira las piernas por delante, con las manos apoyadas en el suelo junto a las caderas. Levanta la pelvis hacia delante, formando arco desde los pies hasta la cabeza, sin exagerar y sacando sobre todo el plexo solar. Luego relájate poco a poco y retorna a la postura sedente.
De pie, con los brazos levantados sobre la cabeza, los pies separados una distancia igual a la anchura de tus hombros. Inhala hondo y estira brazos y dedos poniéndolos tan rígidos como puedas; luego bájalos despacio hasta las caderas, con las palmas de las manos vueltas hacia abajo y los brazos siempre bien estirados. Hacia la mitad del recorrido sentirás como si estuvieras empujando contra alguna fuerza invisible. Mientras lo haces imagina que tú eres el centro del sol y que tus brazos describen la circunferencia. Mientras notas la fuerza que se te opone, imagina que se trata de un bloqueo que quieres resolver; nota como lo apartas con tus manos alejándolo de ti. Imagina los haces de energía que irradian de tus brazos, y cuando hayas completado el círculo trata de visualizar el halo solar luminoso a tu alrededor.

HACER EL SOL
Los brazos desempeñan un papel importante por lo que se refiere a la activación de tu poder, ya que son ellos quienes habitualmente se encargan del contacto con el mundo. Con los brazos actuamos, y la acción es el dominio del tercer chakra. El interés de este ejercicio radica tanto en la visualización como en los movimientos físicos. Su función consiste en trasladar energía del corazón y del plexo solar a los brazos y manos.




MUDRA: PARA FORTALECER EL ELEMENTO FUEGO y EL CHAKRA MANIPURA
Este mudra aumenta el calor del cuerpo. Favorece la agudeza visual y la capacidad digestiva (agni- el catabolismo). Aumenta el apetito y elimina la expectoración (eficaz en afecciones bronquiales). Mantiene el vigor del cuerpo. Estimula el chakra manipura, que corresponde al Hara de los japoneses. Se realiza colocando la mano derecha encima de la izquierda y plegando el pulgar de la mano derecha hacia el dedo meñique, manteniéndolo a una distancia de aproximadamente un centímetro de la raíz del mismo. Seguidamente se apoya suavemente el pulgar izquierdo en el pliegue de la base del pulgar derecho.

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