Cerrando ciclos
Cerrar
Cerrar ciclos es un proceso psicológico para terminar emocionalmente con una etapa, relación o situación que ha llegado a su fin, permitiendo avanzar sin el peso del pasado.
Implica aceptar lo vivido, soltar los apegos y miedos, y liberarse para abrir espacio a nuevas oportunidades. Se puede hacer de forma consciente a través de la comunicación o la reflexión sobre lo aprendido, o incluso mediante rituales simbólicos.
La expresión de cierre de ciclo, se utiliza en contextos diversos: una ruptura sentimental, la salida de un trabajo, el final de una amistad, la mudanza de ciudad o vivencias como la lectura de un libro que nos marcó, un cumpleaños …
Un cierre en definitiva, es una pérdida, según algunos estudiosos, se enumera una gran cantidad de tipos de pérdidas que minimizadas en cinco bloques son:
1.Pérdida de la vida. Es un tipo de pérdida total, ya sea de otra persona o de la propia vida en casos de enfermedades terminales en el que la persona se enfrenta a su final.
2.Pérdidas de aspectos de sí mismo. Son pérdidas que tienen que ver con la salud. Aquí pueden aparecer tanto pérdidas físicas, referidas a partes de nuestro cuerpo, incluidas las capacidades sensoriales, cognitivas, motoras, como psicológicas, por ejemplo la autoestima, o valores, ideales, ilusiones, etc.
3.Pérdidas de objetos externos. Aquí aparecen pérdidas que no tienen que ver directamente con la persona propiamente dicha, y se trata de pérdidas materiales. Incluimos en este tipo de pérdidas al trabajo, la situación económica, pertenencias y objetos.
4.Pérdidas emocionales. Como pueden ser rupturas con la pareja o amistades.
5.Pérdidas ligadas con el desarrollo. Nos referimos a pérdidas relacionadas al propio ciclo vital normal, como puede ser el paso por las distintas etapas o edades, infancia, adolescencia, juventud, menopausia, vejez, etc.
El proceso de duelo se realiza siempre que tiene lugar una pérdida. Y por consiguiente vivir un duelo nos conduce a un cierre. Desde una perspectiva psicológica, el proceso de duelo necesario y saludable, es más importante que esa necesidad urgente de clausura.
La resistencia al cambio es una de las causas que impiden un cambio de ciclo. Sin embargo, la evolución no es igual a olvido. Pasar página, cerrar un ciclo es compatible con recordar lo vivido, pero no con dolor, sino con agradecimiento o con cariño, asimilando la pérdida como un aprendizaje. Dejando ir.
Que conlleva cerrar un ciclo
Es un proceso activo: Implica reconocer, soltar, e integrar lo vivido, no es solo dejar algo atrás pasivamente. Recordar y asumir es el primer paso para “dejar ir” Cuando un ciclo se termina, “el vacío deja un enorme hueco. Y, aunque soltar duele, sostener lo insostenible duele mucho más”. Es como mantener un objeto pequeño en la mano, durante un corto periodo no molesta, pero si aumentamos el tiempo, el objeto adquiere un concepto de peso y estorbo que no deja que la mano haga otras acciones y debemos soltar el objeto para recuperar la funcionalidad de la mano.
Requiere autoconocimiento: Implica reflexionar sobre las lecciones aprendidas en esa etapa, tanto las positivas como las negativas, para evitar repetir errores. La vida pasa, las cosas suceden. En cualquier caso, si crees que has cometido errores, perdónate. Intenta sentir empatía contigo mismo, al margen de que lo que hayas hecho no sea perfecto. Seguro que también hay aciertos en tu haber. Perdonarte, es importante. No implica justificar la mala conducta, sino asumir la responsabilidad y, a la vez, mostrarse compasión para poder seguir adelante, lo que resulta fundamental para el bienestar emocional y la autoestima
Facilita la transición: Al cerrar un ciclo, se libera la energía que estaba atrapada en el pasado, lo que puede llevar a sentirse desestabilizado al principio, pero permite avanzar con más firmeza. En ocasiones necesitamos una disculpa y no eso no siempre sucede. Pero, al margen de lo que ocurra, es muy importante tratar de no guardar rencor. Y eso, al margen de lo que hagan los demás, es un trabajo personal. El rencor, el odio, afecta a quien lo sufre. Y tratar de liberarse de él, comprendiendo y perdonando, puede ayudar mucho a superar el ciclo que ya ha terminado.
Permite el crecimiento: Es fundamental para el desarrollo personal, ya que un cierre exitoso genera la convicción de que se ha mejorado y evolucionado a través de la experiencia. No siempre tenemos respuesta para todo y muchas veces nos preguntamos ¿Por qué? Es probable que lo entendamos más adelante, pasado el tiempo.
Hay que ser conscientes de la transición: Es normal sentir incertidumbre o aferrarse a lo conocido, pero la clave está en la actitud y en estar dispuesto a iniciar algo nuevo. No puedes cambiarlo todo, porque no todo depende de ti. A menudo ayuda dejar de preguntarse “qué hubiera sucedido si…”. Es más útil aceptar que ya pasó, que toca dar por finalizado el ciclo. Aceptar la situación ayuda a superar los sentimientos que nos atan.
Cerrar ciclos es un acto de amor hacia ti y hacia los demás. Cerrar ciclos no es fácil, pero es necesario para vivir una vida plena y en paz. Ya sea que estés enfrentando una pérdida, el fin de una relación o el cierre de una etapa, recuerda que este proceso es un acto de amor hacia ti mismo y hacia quienes te rodean.
Cerrar un ciclo no es un acto de perfección, sino de amor propio. Es un momento para reconocerte como la protagonista de tu historia, aceptar tus errores con compasión y celebrar tus logros con orgullo.
Cómo cierro un ciclo
Identifica y acepta el final: Reconoce que una etapa ha terminado, incluso si no obtienes todas las respuestas o no puedes cambiar la situación. Aceptar es el primer paso para dejar de resistir. Para aprender a dejar ir debes trabajar en tus problemas de apego y dependencia, ya que ambas son cadenas que te impiden progresar. Dejar el pasado en el pasado es la clave para cerrar ciclos y avanzar en la vida. Esto no implica olvidar, o alterarlo para que le restes importancia. Al contrario, consiste en entender que fue una etapa de tu vida y que ahora debes abrirte a otra.
Procesa tus emociones: Permítete vivir el duelo por lo que se ha perdido, ya sean sentimientos, una persona, un trabajo o un proyecto. No reprimas emociones como la tristeza, el enojo o el dolor. Para cerrar un ciclo emocional lo primero y más importante es darte el tiempo que necesitas. No te compares con nadie, cada uno necesita sus propios tiempos. Y está bien así. Lo importante es que aceptes tus emociones, te comprendas y te dejes vivir esto que ahora estás viviendo. Sabemos que es muy complicado aceptar la tristeza, pero todos los sentimientos, los positivos y también los negativos, son necesarios para sanar. Date el tiempo que necesites, sin perder de vista que el objetivo final es superarlo y cerrar este ciclo.
Cuestiona tus apegos: Analiza a qué o a quién te aferras y por qué te resulta difícil soltar. Puede ser a una persona, a un estado de ánimo o a una idea sobre cómo "deberían" ser las cosas. Los apegos que dificultan el cierre de ciclos son los lazos emocionales, los miedos o las expectativas que nos impiden soltar etapas pasadas, como relaciones, trabajos o situaciones, incluso cuando ya no nos aportan bienestar. Superar estos apegos requiere cuestionar los motivos por los que nos aferramos, aceptar el miedo al cambio, procesar las emociones y honrar el pasado para poder abrirnos a nuevas oportunidades.
Comunícate o escribe: Si es posible, habla honestamente con las personas involucradas para expresar lo que sientes y resolver asuntos pendientes. Si no es posible, escribe una carta para desahogarte, sin necesidad de enviarla. Busca un lugar tranquilo, toma papel y bolígrafo, y escribe desde el corazón.
Empieza por agradecer: Enumera todo aquello por lo que te sientes agradecido
Reconoce lo difícil: Habla de los retos que enfrentaste y cómo te hicieron sentir.
Deja ir: Identifica lo que quieres soltar. Esto puede ser un pensamiento, una emoción o incluso una acción que ya no aporta a tu bienestar.
Proyecta al futuro: ¿Qué esperas recibir? ¿Cómo quieres vivir?
Una vez que termines, puedes guardar la carta como recordatorio o quemarla como símbolo de liberación
Busca sabiduría en la experiencia: En lugar de ver el pasado como un fracaso, pregúntate qué has aprendido de él. Intenta encontrar el legado o la lección que te dejó esa situación. La apertura a la experiencia, según la Teoría Centrada en la Persona del Dr. Carl Rogers, (Psicólogo humanista norteamericano 1902-1987), llamada también Tendencia Actualizante, permite a las personas poseer una aceptación positiva incondicional, aún cuando se trate de experiencias dolorosas o emociones negativas, porque cualquiera que sean las experiencias de vida, son enriquecedoras, aleccionadoras, e incluso si algunas experiencias parecieran cursos de intenso dolor, podrían ser transformadas en tropiezos de enseñanza, que nos permiten aprender a valorarnos y a amarnos a nosotros mismos.
Actúa para cerrar simbólicamente: Realiza un acto simbólico para marcar el final. Esto puede ser desde organizar tus objetos y deshacerte de los que ya no necesitas hasta realizar una ceremonia sencilla. Si queremos nuevas experiencias en nuestra vida, debemos hacer espacio para ellas, muchos de nosotros acumulamos objetos, sentimientos, pensamientos, recuerdos, relaciones que nos amarran al pasado, a ese capítulo de nuestras vidas o a esa situación que deseamos terminar.
Acepta y deja ir: Una vez que hayas procesado y soltado lo que te ataba, abraza la nueva situación. Dejar ir es un acto de poder y autocuidado, no de resignación. Como seres humanos intentamos racionalizar todo, llevándonos a suponer y, por lo tanto, a sufrir, pero es relevante saber que es imposible que encuentres una explicación o respuesta a todas las preguntas que llegan a tu cabeza. Aferrarse a querer entender exactamente lo que sucedió y la razón de que sucediera, solamente te desgasta incontrolablemente y se llevará todas las fuerzas que te quedan para lograr cerrar el ciclo en verdad.
Duelo de cierre
El "duelo fin de ciclo" se refiere al proceso de duelo que ocurre tras el fin de una etapa importante de la vida, como una relación, un trabajo o una etapa vital. Esas pérdidas antes descritas. Este proceso, aunque doloroso, es necesario para aceptar la pérdida y adaptarse a la nueva realidad, pasando generalmente por las etapas de negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Es fundamental transitar estas emociones en lugar de evitarlas, apoyarse en seres queridos y cuidar de uno mismo durante este tiempo
Las etapas del duelo (según el modelo de Kübler-Ross). No son lineales y se puede oscilar entre ellas, además, el duelo es caótico, imprevisible y muy personal, cada uno lo vive de manera diferente y no siempre aparecen todas las etapas:
Negación: La incredulidad y la sensación de que "esto no me puede estar pasando".
Ira: Surge el enfado y la frustración, a menudo dirigida hacia uno mismo, los demás o la situación.
Negociación: Se intenta buscar una solución o se reflexiona sobre lo que podría haberse hecho diferente, incluso sabiendo que es imposible.
Depresión: Se asume la realidad de la pérdida y aparece la tristeza y el dolor profundo por la ausencia de la persona o cosa perdida.
Aceptación: Se comprende la pérdida y se empieza a adaptar a la nueva realidad, lo que no significa olvidar, sino vivir con la ausencia
¿Cómo se puede transitar un duelo por pérdida?
Permitirse sentir: No evites las emociones. El dolor es válido y significa que algo fue importante.
Cuidarse físicamente: Mantén rutinas de sueño y alimentación. No descuides tu salud.
Evitar el aislamiento: Apóyate en tu red de seres queridos.
Aceptar lo inevitable: Para cerrar el ciclo, es necesario aceptar el miedo al cambio y a soltar.
No buscar olvido, sino integración: El objetivo no es olvidar, sino perdonar, aceptar y recordar con tranquilidad
Consideraciones importantes
No hay un tiempo fijo: El proceso de duelo depende de cada persona.
Evitar forzar el cierre: Evitar las emociones no las hace desaparecer, solo las enquista. La evitación es contraproducente.
El duelo nunca desaparece del todo, Siempre hay algo que nos evoca el recuerdo.
Buscar ayuda profesional: Si el duelo se vuelve abrumador, un profesional puede ayudar en el proceso
Soltar no es fracasar. Es evolucionar
Posibles rituales simbólicos
Un cierre:
Prepara el espacio: Encuentra un lugar tranquilo y enciende una vela como símbolo de purificación.
Anota: Escribe en un papel todo lo que deseas dejar atrás.
Agradece: Lee lo escrito en voz alta y agradece por lo aprendido.
Libera: Quema el papel en un recipiente seguro hasta que se consuma. También puedes atar el papel a un globo y soltarlo, o desechar las cenizas de manera simbólica.
Visualiza: Apaga la vela, visualizando el cierre en paz y gratitud
Una apertura a lo nuevo
Encender la vela y colocar unas semillas junto a ella.
Sostener un vaso de agua con las manos y declarar en voz alta una intención de renacimiento.
Usar esa agua para regar la tierra o una maceta donde se sembrarán las semillas.
Agradecer por el inicio de un nuevo ciclo y dejar que la vela se consuma por completo.
Bibliografía de interés
https://hijosehijasdelamor.blogspot.com/2023/01/autoestima.html
https://hijosehijasdelamor.blogspot.com/2023/01/aprende-decir-no.html
https://hijosehijasdelamor.blogspot.com/2022/06/que-es-el-duelo.html
https://hijosehijasdelamor.blogspot.com/2022/12/la-paciencia.html
https://hijosehijasdelamor.blogspot.com/2022/04/como-ganar-confianza.html
https://hijosehijasdelamor.blogspot.com/2022/03/escucha-activa.html
https://hijosehijasdelamor.blogspot.com/2025/05/meditacion-para-superar-bloqueos.html
https://hijosehijasdelamor.blogspot.com/2023/03/libertad-emocional.html
http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1137-66272007000600012
Maria, recopilado de varias fuentes y experiencias personales.
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