La muerte

 



La muerte

Woody Allen en una cita muy famosa dijo: “No tengo miedo de la muerte; simplemente no quiero estar allí cuando suceda.”


Hay muchas cosas racionales por las cuales preocuparse cuando contemplamos nuestra propia muerte, quizás la principal de ellas sea la preocupación sobre cómo nuestros seres queridos enfrentarán emocional y materialmente nuestra ausencia. Pero muchos de nuestros peores temores sobre la muerte son menos realistas y se basan más en cómo imaginamos que es la muerte.


Sin bloqueo es probable que ni nuestros ancestros ni las otras especies animales hubiesen sobrevivido dada la incontable cantidad de peligros. Por lo tanto, podemos interpretar el bloqueo que hoy se hace visible en las personas como una reacción adaptativa y necesaria para sobrevivir al virus, que activará comportamientos de cuidado personal y de otros.


Sabemos que existimos, pero no sabemos ni cuál es el sentido ni cuándo dejaremos de existir. O al menos de existir tal y como existimos hoy. El bloqueo a la muerte es muy habitual, natural e incluso diremos que necesario. Pero ser conscientes de que todo se acaba puede llegar a ser una fuente inagotable de emociones que incluyen temor, angustia, incertidumbre e incluso fobia. El problema no es temer a la muerte, sino que este temor nos impida llevar una vida plena y tranquila. 


¿porque?


Muchas personas que desarrollan bloqueo a la muerte, han vivido experiencias traumáticas relacionadas con la muerte ya sea ellos mismos o su entorno más cercano.


  • Duelos no resueltos: Los duelos patológicos pueden ser el origen del bloqueo a la muerte. Muchas personas que no elaboran correctamente el duelo, pueden asociar el sufrimiento del duelo a la muerte.


  • Bloqueo aprendido: En otras ocasiones, el bloqueo a la muerte es aprendido a través de la observación de este bloqueo en personas de nuestro entorno y que son referentes en nuestra vida.


  • Tabúes sociales: La muerte en nuestra sociedad ha pasado de ser una etapa normal de la vida a ser algo tabú y que se debe esconder creando unas falsas creencias sobre ella.


Todavía se suele creer que ser racional es incompatible con ser emocional, pero tener bloqueo a menudo puede ser bastante razonable. Imagina que hay un desastre natural, es normal pensar en los daños y lo que puede sucerte por ello. Todos estos comportamientos que tenemos ante la muerte tienen una explicación científica, que se halla en nuestro cerebro.


Los investigadores han acuñado la expresión "ansiedad ante la muerte" para designar el bloqueo que esta inspira. Sigue siendo un tema en el que la inmensa mayoría de las personas prefiere no pensar, aunque sepamos que es irremediable. La vida humana es muy frágil: cada día mueren, de media, unas ciento sesenta mil personas. La ciencia tampoco da una respuesta que alivie demasiado, pues la mayoría de las funciones corporales se pueden explicar en términos científicos; además, ningún biólogo, físico o químico ha demostrado que poseamos en nuestro interior una entidad invisible que sobreviva del cuerpo físico.


En la sociedad occidental moderna, la mayoría de la gente tiene poca experiencia directa con la muerte, y no nos gusta hablar sobre el tema. Nuestra sociedad está organizada de tal manera que los muertos se eliminan rápidamente de entre nosotros, y aquellas tradiciones que incita a ver a los muertos lo hacen solo después de una cuidadosa preparación cosmética por parte de embalsamadores especializados, a menudo dando como resultado , que los muertos parezcan más una elegante réplica de cera de la persona viva.

Generalmente no se fomenta la asistencia de niños a funerales y cementerios, lo que se suma a esa temida sensación desconocida hacia la muerte con la que muchos de nosotros crecemos.


El bloqueo a la muerte puede ser muy limitante para aquellas personas para las que se ha convertido en una obsesión. La ansiedad que sienten y los sentimientos depresivos enturbian su día a día, impidiéndoles en los casos más intensos salir de casa para no tener que enfrentarse a la posibilidad de morir.


Para la mayoría de las personas, el terror del proceso real de morir probablemente implica bloqueo al dolor físico. Probablemente también implica una incomprensión temerosa del proceso aparentemente misterioso por el cual la consciencia que es nuestro "yo" se extingue, o se desvanece.


1.- Todos tenemos bloqueo al dolor. Todos hemos experimentado dolor físico, algunos más que otros, y es muy probable que hayamos sido testigos de dolor y agonía más extremos en otros de lo que hemos experimentado en nosotros mismos. Todo esto nos hace temer el dolor. El dolor físico surge del daño a nuestro tejido vivo. Dado que la muerte es la destrucción final de nuestros tejidos vivos, naturalmente asumimos que la muerte debe ser la experiencia final más dolorosa. Como nadie que realmente haya muerto puede decirnos cómo se sintió físicamente, naturalmente tenemos terror a morir. La capacidad humana para soportar el sufrimiento a menudo es muy sorprendente. Sin embargo, incluso los sobrevivientes más traumatizados han podido en muchos casos vivir una vida plena y son capaces de hablar de la experiencia.


2.- Dado que la muerte, desde un punto de vista biológico, implica una extinción completa y absoluta de la consciencia, estar muerto no se sentirá como nada, no más de lo que sentías, digamos, un año antes de que nacieras. Simplemente no habrá un "yo" para experimentar el sentimiento (puede ser difícil para nosotros, criaturas egoístas, imaginar que el mundo existe independientemente de si nosotros mismos existimos para experimentarlo). Entonces, una vez que uno ha muerto realmente, estar muerto no se siente como nada en absoluto, obviamente. Simplemente no hay un "yo" que experimente la sensación.


La consciencia de nuestra mortalidad puede ser un desafío profundo para nuestra autoimagen de ser una entidad tan importante, indispensable e independiente en el universo. O puede llenarnos de un sentido de lo preciosa y frágil que es esta oportunidad, el valor de una vida. Puede inspirarnos y motivarnos a vivir la vida al máximo, con el sentido de que no debemos desperdiciar nuestros días: llevarnos a experimentar, aprender, crecer, conectarnos y contribuir a quienes nos rodean y a quienes vendrán después.


Estrategias:


  1. La conciencia de muerte debe ayudarte a vivir: A todos nos llegará el día final, inevitablemente. Pero el bloqueo a ese día hará que todos los días sean un infierno. VAMOS A REPLANTEARNOS : Es necesario recapacitar sobre nuestra esencia, hay que encontrar aquello que realmente merece la pena para nosotros, esa huella que queremos dejar para que, de algún modo, nuestro paso por este mundo le haya servido a alguien para tener una mejor vida.


  1. Busca los desencadenantes de tu bloqueo: Si encuentras la causa de tus bloqueos, los sentimientos traumáticos que genera se desplomarán, por lo que será más fácil superar el bloqueo a la muerte.


  1. Relájate mientras piensas en ello: Evitar los pensamientos sobre la muerte no conduce a superar el bloqueo a la misma. Al contrario, es necesario mantener la calma cuando sobreviene el pensamiento, porque no se trata de lo que pensamos que puede pasar, sino de cómo nos sentimos ante la incertidumbre. Aprender a relajarse es vital para intentar controlar esos sentimientos y contrarrestar la carga que el bloqueo ejerce sobre nosotros. “No le temas tanto a la muerte, sino más bien a la vida inadecuada.” -Bertol Brecht-


  1. Considera la idea de que la naturaleza es sabia: Personas cercanas a la muerte describen cómo se empiezan a sentir preparadas. Las personas muy longevas o que llevan años padeciendo una enfermedad grave sienten la muerte como una parte más del ciclo natural de las cosas. La naturaleza tiene su manera de ayudarnos a manejar las cosas cuando se presentan. ¿Por qué preocuparnos antes de tiempo?


  1. Aprende a tolerar la incertidumbre: tolerar la incertidumbre es esencial para poder seguir adelante y vivir el presente sin asfixiarse por el futuro. Es normal sentir curiosidad por el qué pasará pero es una preocupación anticipada e innecesaria.


  1. Vive el presente y márcate metas: Los objetivos tienen que ser simples y concretos. Haz una lista, ponla en un sitio visible para acordarte de cada una de tus metas, de esta forma cada día recordarás los pasos que tienes que hacer ahora para llegar hasta ellas.


  1. Ejercicio de la estatua: Si no tienes muy claro aquello que quieres conseguir en tu vida, el ejercicio de la estatua puede ayudarte a encontrarlos. Consiste en cerrar los ojos e imaginarte que te comunican que van a hacer una estatua en tu honor, una estatua en la que se te va a representar para que seas recordado por siempre. Imagina cómo sería en estos momentos esa estatua y qué frase pondría al pie de ésta. Sé realista, objetivo y sincero contigo mismo. ¿Es esa la estatua por la que te gustaría ser recordado? ¿Te gusta esa estatua? Si no es así, aún estas a tiempo de cambiarla. Ahora imagina como seria tu estatua ideal, aquella que plasmara la forma en la que todos te recordarían. ¿Qué crees que tendrías que empezar a hacer para crear esa estatua? ¿Qué te gustaría cambiar?


  1. Cierra brechas: El anterior ejercicio nos muestra tanto aquellas cosas que deseamos cumplir como aquellas brechas en nuestra vida por cerrar. ¿Tienes algún problema con alguien allegado? Ahora es el momento de actuar y poder solucionar cosas que nos quedaron pendientes, con personas que nos importan y con las que no queremos dejar esa espinita clavada.


  1. Acepta la muerte como parte de la existencia: Nosotros estamos en este mundo gracias a que nuestros antepasados nos dejaron su lugar, y como ciclo de la vida, nosotros delegaremos nuestro lugar a nuestros descendientes. 


En resumen: aunque el ciclo de la vida indica que la muerte forma parte de la misma, lo difícil es aceptarlo. Y, entonces aparece el bloqueo, el sufrimiento e incluso la negación ante una realidad tan indiscutible


El duelo



 



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