La soledad

 


La soledad

La célebre escritora y filósofa Elsa Punset considera que “la soledad podría ya considerarse como una epidemia del siglo XXI”.


Según los investigadores y expertos en el tema, el sentimiento de soledad proviene de la primera infancia y está relacionado más que nada con nuestro desarrollo emocional. Por ejemplo, cuando de bebés o niños tenemos alguna necesidad y esta no es bien atendida o satisfecha por los padres, así como también cuando de pequeños escuchamos constantemente amenazas de los adultos de que nos quedaremos solos si nos portamos mal, entre otras cosas. Este tipo de situaciones provoca en la persona una sensación de abandono, refuerza el temor a la soledad y con el paso de los años hace que nos encontremos poco preparados para experimentarla.


La influencia social: Otro aspecto importante a tomar en cuenta que combinado con nuestro desarrollo emocional puede propiciar esta sensación de temor a la soledad, es que generalmente en nuestra cultura se percibe la soledad como algo puramente negativo. Por ejemplo, una persona que tiene pocas amistades, no es considerada de la misma manera que otra más sociable, la cual suele ser valorada de manera más positiva. El bloqueo al qué dirán


Factores de carácter cultural y social han ejercido y ejercen una gran influencia creando modelos y estereotipos que condicionan la consideración de lo que es o no “normal”.


La intensa influencia que ejercen estos modelos sobre nuestras expectativas, hace que muchas personas una vez llegan a ciertas edades consideren un fracaso no haber alcanzado algunos “hitos”: tener pareja estable, haber formado una familia… o tener un determinado estatus de vida. Se sienten diferentes, inadecuadas, fallidas o tristes, pero sobre todo sienten bloqueo.


Una persona con baja autoestima tiende a experimentar más temor a la soledad que otra que tiene suficiente confianza en sí misma.


En el bloqueo a la soledad hay creencias incorrectas o pensamientos distorsionados que se repiten con frecuencia, algunos:


  • Pensamientos de tipo catastrofista: “Nunca encontraré a nadie. Esta es mi última oportunidad. Cada vez es más difícil encontrar a alguien adecuado…”

  • Creencias absolutas del estilo “todo o nada” sobre la pareja y el amor: “Estar en pareja es el único modo de ser feliz. Tengo que encontrar a mi media naranja. Estar solo o sola, significa que nadie me quiere, que no soy válido o válida…”

  • Pensamientos relacionados con una elevada auto-exigencia: “Si la relación ha fallado es por algo que he hecho mal. Tengo que conseguir que esto funcione. Qué podía haber hecho para evitarlo. Voy a destrozar la vida a mis hijos…”

  • Creencias anticipatorias en relación a nosotros mismos y a los demás: “No sabré estar sola o solo. Perderé la relación con mis hijos. No sabré encajar entre mis amistades. No sabré qué hacer, no me reconoceré sin estar en familia…»


Las personas que viven bajo esta acción suelen pasarlo mal y suelen tener una serie de características bastante comunes:


Dependencia emocional. Autoestima baja

No quieren verse solas Idealizan al resto de personas

Mantienen su pareja para no permanecer solos Sienten vacío y tristeza cuando están en soledad

Pueden llegar a desarrollar eremofobia a la fobia a la soledad. Necesitan estar siempre rodeados de personas.


Conéctate contigo


Somos seres sociales, sin embargo, eso no es sinónimo de que tengamos bloqueo a estar solos. Por lo general, desde que somos pequeños nos bombardean con diferentes mensajes sobre cómo debe ser nuestra vida. En las escuelas nos enseñan a leer, a sumar, sin duda, algo imprescindible. Pero por otra parte, ¿dónde queda la educación emocional? Sería adecuado que desde pequeños nos enseñen Inteligencia Emocional, de este modo, aprenderíamos a conocernos a nosotros mismos y a entender mejor a los demás.


Detrás del bloqueo a estar solo puede estar oculto el no querer estar con uno mismo. ¿Cuál es la razón de esto? Que no nos enseñan a mirar hacia adentro, es decir, las indicaciones que recibimos desde que nacemos es que debemos conseguir éxitos externos. Esta actitud lleva solo a valorar aquello que conseguimos de forma material y de este modo nos olvidamos de cultivar nuestra mente y una sana autoestima.


Pero vamos a gestionar que es el bloqueo a la soledad:


1.- Aprende a distinguir tu estado emocional


No es lo mismo estar solo que sentirse solo. Un aspecto primordial que es necesario tomar en cuenta cuando se quiere superar el bloqueo a la soledad, es aprender a identificar si ese sentimiento proviene más bien de una soledad física o proviene de un estado mental. Por ejemplo, en muchas ocasiones se puede estar rodeado de gente y sentirse sólo a pesar de eso y por el contrario se puede estar solo físicamente y sentirse en paz consigo mismo.


Estar sólo físicamente suele ser una situación temporal de la que puede derivar un sentimiento de soledad, sin embargo la soledad que proviene de un estado mental que suele ser más profunda, es una sensación de vacío, de no tener nada, de frustración constante, la persona que la experimenta no confía en sus capacidades personales, emocionales y afectivas para salir adelante.


2.- Aprende a disfrutar de la soledad


La soledad no es del todo negativa, también tiene su lado positivo y hay que saber aprovecharlo. Una manera de sacarle provecho a esos tiempos libres en donde se está a solas, es trabajar en la introspección para lograr conocerse mejor a uno mismo, redescubrirse, innovarse, desarrollar la creatividad y aumentar el propio potencial.


El practicar la introspección y disfrutar de esos momentos de soledad y silencio es un acto fundamental para la madurez ya que te permite ser más consciente de lo que acontece contigo mismo y te convierte en una persona más independiente emocionalmente y con mayor autoestima. Lo importante ante todo, es saber alternar entre estar solo y acompañado y sentirse tranquilo en ambas circunstancias para lograr mantener un equilibrio sano.


3.- Mantente en contacto con los demás En algunas ocasiones, puede darse el caso de que el propio bloqueo a la soledad provoque alejarse cada vez más de los demás debido a la sensación de falta de control emocional que se experimenta y todo lo que ello conlleva, como pensamientos y emociones que generan malestar y terminan en aislamiento. Por ejemplo, una persona que tiene temor a la soledad, podría tener pensamientos como: “no quiero empezar una relación porque seguramente al cabo de un tiempo me van a abandonar y me sentiré peor”, “no voy a llamar a mis amigos porque van a decir que dependo siempre de ellos”, etcétera.


Esto varía dependiendo de la persona y de la situación individual, sin embargo es importante, sobre todo cuando se tienen los sentimientos a flor de piel, evitar aislarse y mantener el contacto con las personas cercanas como familia, amigos, pareja, etc. así como salir de casa y distraerse para ayudarse a aliviar el malestar emocional.


4.- Practica la meditación


La práctica de la meditación ayuda a regular los pensamientos y emociones. Es una gran aliada para mantener ese equilibrio interior que te permite avanzar, viviendo momento a momento con intensidad y con consciencia, enfocándote en el aquí y ahora, dejando de lado los pensamientos perturbadores acerca de lo que ha ocurrido en el pasado y de la incertidumbre acerca de lo que va a pasar en un futuro.-


Aumenta la capacidad de las personas para hacer frente a las situaciones adversas y para adaptarse incluso a cambios traumáticos. Cabe mencionar que actualmente existen investigaciones que han demostrado cómo la meditación alivia los sentimientos de soledad. Y está comprobado científicamente que no sólo conlleva beneficios a nivel psicológico sino también físico, lo cual favorece para mantener el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu.


5.- Acude a un profesional


Cuando el sentimiento de soledad es muy intenso, constante y pareciera que puede más que uno mismo, puede tener efectos negativos en la salud ya que podrían aparecer síntomas de depresión y una disminución importante en la calidad de vida. En estos casos es necesario acudir con un profesional, el cual se encargará de servirte de apoyo y brindarte las herramientas para poder superar ese temor a la soledad que te está bloqueando e impidiendo vivir de manera plena y satisfactoria.


Ahora vamos a superar ese sentimiento de soledad: ESTRATEGIAS


  1. Busca ocupaciones: estar ocupado actividades es muy importante. Cursos, conferencias, lectura de libros y revistas, realización de recados, tareas de la casa, planes....

  2. Puedes realizar trabajo voluntario puede tener el mismo efecto que cualquier otra actividad recreativa. También implica encontrarte con otras personas, formar parte de un grupo, vivir nuevas experiencias y además, también brinda el beneficio del altruismo.

  3. Haz planes que te aporten compañía: Puedes encontrar personas que compartan tus aficiones.

  4. Cuídate mucho: una rutina tan cotidiana como ir a la peluquería puede tener un valor totalmente emocional. Un cambio de imagen puede ser un anclaje para iniciar una nueva etapa. Igualmente, una sesión de compras para actualizar los básicos del fondo de armario con una tendencia de la temporada, te permite mimarte como mereces. A veces, la soledad conduce al propio descuido de la imagen personal.

  5. Sé amable y generoso de espíritu con todo el mundo, porque es una apuesta ganadora a largo plazo. Ser agresivo o tacaño con las personas que no conoces puede formarte una reputación negativa. Lo que debes hacer es todo lo contrario: tener una buena actitud frente a los demás, pues de esta manera podrás ganar nuevos amigos y derrotar la soledad que te embarga.

  6. Acude a espacios de socialización: el sentimiento de soledad aumenta cuando permaneces la mayor parte del tiempo entre las cuatro paredes de tu hogar. Puedes leer libros en tu casa. Sin embargo, también puedes hacerlo en la biblioteca de tu barrio o en una cafetería que te gusta. Pero la sensación que tendrás es muy distinta. Verás otras personas. Y esto es muy positivo.

  7. Las mascotas no opinan, no critican y brindan compañía incondicional, especialmente los perros y los gatos. Además, tener una mascota

también puede ayudarte a conocer otras personas: cuando sacas a pasear al perro puedes encontrarte con otras personas haciendo lo mismo, por ejemplo.

  1. Usa las redes sociales: A través de las redes sociales puedes interactuar con personas que viven lejos, puedes estar informado de temas interesantes y te sientes conectado con los demás.

  2. Propicia las relaciones personales en el trabajo: muchos vínculos de amistad surgen en la oficina. Y, además, incluso aunque muchos de estos lazos queden únicamente en el marco laboral, estas relaciones son muy constructivas para tu autoestima. Y, por supuesto, también te aportan compañía durante tu tiempo de trabajo.

  3. Ve a clases de baile: las clases de baile pueden resultar muy terapéuticas porque combinan música y movimiento corporal. Pero, además, en este espacio divertido puedes conocer gente nueva.

  4. Llora cuando lo necesites: hazlo cuando sientas que lo necesitas, pero no te quedes anclado/a en esa emoción. Piensa, sencillamente, que esto también pasará. Especialmente, si emprendes algunas acciones para que tu situación cambie.














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