Ser controlados o controlar

 




Ser controlados o controlar


Un ser independiente no nace, se hace

“Aprendí que el valor no es la ausencia de bloqueo, sino el triunfo sobre él. El hombre valiente no es aquel que no siente bloqueo, sino el que conquista ese bloqueo”. -Nelson Mandela-


El temor a la pérdida de autonomía o libertad

Se relaciona con el bloqueo a quedar atrapado, ser encarcelado, inmovilizado o dominado por algo externo que no podamos controlar.


Se asocia con la claustrofobia, el bloqueo al compromiso o el bloqueo a perder el control.


Dentro de nuestra naturaleza como seres humanos, se encuentra la necesidad de sentir que tenemos nuestra vida bajo control. Esta sensación nos ayuda a sentirnos seguros y favorece el bienestar psicológico.


No obstante, cuando esta necesidad de control se convierte en una urgencia o en una condición esencial para nuestra tranquilidad, puede llegar a causar estragos tanto en nuestras relaciones personales, como en nuestra vida laboral y en la calidad de vida en general.


Por “necesidad de control” entendemos la necesidad de la persona de entender aquello que le rodea para poder ejercer un efecto o poder sobre este. Así como la urgencia que siente de determinar una serie de resultados o consecuencias antes de que estas ocurran.


En los casos en los que esta sensación de control se ve amenazada bien por el azar, porque la situación no depende de la persona o porque son otros los que toman las decisiones, es posible que la persona experimente una serie de emociones negativas como frustración y enfado, que le obliguen a llevar a cabo conductas de dominación, extorsión o crítica.


Aunque generalmente la tendencia a planificar las cosas o prepararlas con antelación son consideradas como positivas y realmente eficaces para la consecución de nuestros objetivos, cuando esta tendencia se lleva al extremo y se convierte en necesidad puede llegar a interferir en nuestra vida diaria.


Experiencias pasadas de abuso, abandono o negligencia pueden favorecer que la persona busque, de manera desproporcionada, recuperar la sensación de que todo en su vida está bajo control.

No obstante, existen varios factores que pueden tener un papel importante a la hora de influir en la necesidad de control de la persona, favoreciendo que este se acentúe de manera desmesurada. Estos factores son:


  • Experiencias vitales traumáticas o de abuso.

  • Falta de confianza.

  • Ansiedad.

  • Bloqueo al abandono.

  • Baja autoestima.

  • Creencias y valores de la persona.

  • Perfeccionismo.

  • Bloqueo al fracaso.

  • Bloqueo a experimentar emociones negativas o dolorosas.


Aunque a primera vista las personas con bloqueo a perder el control de sus vidas, o que simplemente tengan la necesidad constante de sentir que lo tienen, tienden a parecer personas fuertes y seguras; la realidad es que tras esta apariencia se esconde cierta fragilidad, así como una gran vulnerabilidad ante la idea o el temor a que existan ciertas cosas que no se pueden controlar, que ocurren al margen de lo que uno desea.


Las personas con tendencia a controlar todo lo que le rodean experimentan un gran temor a la aparición de eventos repentinos e imprevistos, puesto que su capacidad de ser espontáneos o improvisar no está bien desarrollada.


Además, otra de las características que definen a estas personas es la sensación de que el resto dependen de su capacidad de gestionar los acontecimientos que van ocurriendo en el día a día. Por lo que este sentimiento de responsabilidad puede llegar a convertirse en un potente estresor.


Este bloqueo a ser controlados, o sometidos o perder la libertad, se muestra de dos formas opuestas:


  1. Necesidad de control sobre uno mismo

Cuando la persona experimenta un bloqueo excesivo a no tener el control de su vida, puede llevar a cabo las siguientes conductas:


  • Ejercicio compulsivo.

  • Limpieza o aseo compulsivo.

  • Autolesiones.

  • Abuso de sustancias.


  1. Necesidad de control sobre los otros

Algunos ejemplos de conductas que ejercen estas personas son:


  • Control de las actividades de la pareja.

  • Revisión de elementos personales como el teléfono o las redes sociales de otra persona.

  • Impedir que otra persona hable o se relacione con familiares o amigos.

  • Conductas deshonestas con terceros.

  • Paternidad sobreprotectora.

  • Abuso físico, sexual o emocional.

  • Conductas de intimidación o burla.


Los efectos que produce este bloqueo a ser controlados, o sometidos o perder la libertad, son básicamente dos.


  1. Tener que cerrar cada vez más el mundo, hacer parcelas más pequeñas para poder controlarlo todo.

  2. Compararse permanentemente con los demás. Para sentirse perfecta, la persona perfeccionista busca la comparación constante, necesita asegurarse de que es la mejor en todo lo que hace. Se puede llegar a situaciones delirantes como que esta persona compita sobre temas que, seguramente, ni siquiera le interesan.


Pasos para impedir que nuestra ansiedad tome el control

  • Primer paso: no controles. Pensemos en ello durante un momento: pasamos gran parte de nuestro tiempo controlando nuestra frustración, escondiendo pensamientos, tragando emociones, disimulando estados de ánimo… Acabemos con tanta contención y hagamos algo catártico y liberador para empezar. Seamos capaces de poner sobre la mesa qué es aquello que hay en nuestro interior, expresamos en voz alta cómo nos sentimos, sin bloqueo.

  • Hablemos sobre nuestros bloqueos, razonemos con ellos. Un modo de desactivar el poder del bloqueo es dándole nombre y hablando con él -> “Tengo bloqueo a perder a mi familia porque soy consciente de que últimamente estoy perdiendo el control de mis emociones, digo cosas de las que luego me arrepiento.”

  • Controla tus pensamientos para controlar tus emociones. Este objetivo es la premisa de la terapia cognitivo-conductual, una de las más idóneas para estos casos caracterizados por el bloqueo a perder el control sobre nosotros mismos.

  • El último paso requiere liberar nuestro cuerpo para dar libertad a nuestra mente. Tal fin puede lograrse mediante múltiples terapias como la relajación muscular progresiva, la meditación, el yoga o cualquier ejercicio físico. Con este tipo de estrategias liberaremos tensiones físicas y nuestro cerebro adquirirá poco a poco un enfoque más relajado.

  • Aceptación: El proceso de aceptación y la necesidad de control entran en conflicto la gran mayoría de las veces que se encuentran. “¿Por qué tengo que aceptarlo?”, “no me gusta que esto sea así”… Son cuestiones y quejas que escuchamos muy a menudo. Aceptar no es sinónimo de permanecer pasivos ante lo que acontece. Como dicen algunos de forma errónea: “aceptar es tragar y resignarse con lo que pasa”. Aceptar no es “tragar” ni resignarse con lo que ocurre en nuestro día a día. Cuando acontece algo que nos disgusta, aceptarlo consiste en observar el hecho en sí y la emoción que desencadena en nosotros. Observar con atención, sin implicarnos, sin aferrarnos a la ira que pueda causarnos. Analizar la situación puede

hacernos entender que no tenemos control sobre todo. De esta forma, en lugar de protestar y sufrir cada vez que ocurra algo que no nos agrada, seremos conscientes de que la vida no está hecha a nuestra imagen y semejanza.

  • Es necesario aprender a perderse para encontrarse….. Perdernos en la incertidumbre de no tenerlo todo claro, soltar el control , aceptar que somos vulnerables…..para encontrarnos con nuestra alma, es de valientes, porque que difícil es tomar la decisión de soltar la carga que traemos en nuestras mochilas , pero cuando empiezas, tu caminar por la vida se hace más ligero y pucha que se siente bien

  • regálate tiempo para ti, respeta tus ritmos, conéctate con el disfrute, quizás necesites estar7 mas tiempo a solas, o una nutricia conversación con una amiga, o comer lo que te gusta, o ver esa película que está pendiente.

  • Y lee mucho…. y no cualquier lectura ¡! sino una que te hable al alma, una que te muestre posibilidades, una que te muestre mundos no conocidos hasta ahora. Las alternativas son muchas , pregúntale a tu corazón y a tu cuerpo, ellos son sabios y te darán pistas .

  • vive el presente ¡!, un sabio veda dijo “ No me preocupo por el pasado y no le temo al futuro, porque mi vida está perfectamente concentrada en el presente y la respuesta correcta me llega en cada situación cuando ocurre” . puedes meditar.

  • reconoce y valida tus emociones, dales permiso para que aflore, permítete sentirlas sin juzgarlas

  • confía en ti Trabajar el autoconocimiento te permitirá confiar en ti mismo, si te conoces bien serás capaz de valorar de manera adecuada a las personas y situaciones que te rodean. La invitación es a que te atrevas a perderte, a reconocer tus dolores, tus heridas, como también tus luces que seguramente son muchas. El autoconocimiento es una tarea de toda la vida, cuando logras conectarte con tu alma, esta se dispara, y es ahí donde iniciamos la exploración y la aventura nunca falla…. Anímate a descubrirte, a conocerte, a ponerte en primer lugar en definitiva

….a quererte.


Se trata en definitiva de actuar como un surfista que, lejos de enfadarse con el estado del mar o de intentar dirigirlo a su voluntad, se toma todas y cada una de las olas como una valiosa oportunidad para aprender aquello que le hace falta aprender en cada momento.


Cuando uno comprende esto deja de ser una víctima de la vida, para pasar a ser un privilegiado creador de la misma.


Dejamos entonces de vivir des del bloqueo, para pasar a hacerlo con aceptación y gratitud.




Autocontrol



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